Belleza

Zanahorias, salud para la piel y un bronceado natural

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zanahoria bronceadoEl consumo de zanahorias es muy beneficioso para el organismo. Se transforma en vitamina A que estimula la agudeza de visión, y su riqueza en betacaroteno favorece un dorado bronceado.

La Zanahoria y un bronceado natural

Durante el verano, atrapar el sol en la piel puede ser el principal objetivo. Sin embargo, lucir morenos puede traer, a la larga, algún quebradero de cabeza. Los rayos de sol son perjudiciales para el organismo, una exposición prolongada y sin control depara más contraindicaciones que beneficios.

El sol reseca la piel, la envejece y reduce su elasticidad. Por esta razón, cuando llega el verano es fundamental mantener su hidratación en todo momento. Beber agua, cremas adecuadas que la tonifiquen y una alimentación equilibrada que le aporte todos los nutrientes y antioxidantes que necesita es prioritario. Tanto hombres como mujeres necesitan que su organismo acumule vitamina A para mantener el buen estado de la piel y las mucosas (sobre todo las que recubren el interior de los bronquios) y reducir el riesgo de afecciones respiratorias. Las zanahorias son el alimento apropiado para que no falte nunca el betacaroteno, un antioxidante que en el intestino acaba transformándose en vitamina A, a medida que el organismo lo necesita.

Precisamente, el contenido de este antioxidante aportado por la zanahoria provoca un bronceado espléndido ya que protege la piel contra los rayos UVA. Los laboratorios dedicados a la elaboración de cremas faciales y corporales incluyen en sus preparados leches limpiadoras, aceites y cremas hidratantes un alto contenido en zanahoria.

La zanahoria, un buen antioxidante

Por esa razón, el betacaroteno es un precursor de la vitamina A, un aporte que encontramos principalmente en el pescado, los productos lácteos y en las verduras. Su presencia es fundamental para el crecimiento, la regulación del metabolismo, la visión, la estructura celular, la formación de huesos y dientes fuertes, una piel sana y la protección de los revestimientos en los tractos urinario, digestivo y respiratorio y en la prevención de infecciones del tracto urinario.

El betacaroteno también funciona como un antioxidante liposoluble, es decir, que ayuda a proteger al organismo de las reacciones nocivas de los »radicales libres», los auténticos responsables del envejecimiento. La ventaja de consumir betacaroteno en lugar de vitamina A directamente, es que el exceso de esta última podría ser potencialmente tóxico, pues se acumula en el hígado. En cambio, el exceso de betacaroteno se acumula en la grasa del cuerpo. Hay que tener en cuenta que consumiéndola en exceso puede provocar depósitos de caroteno bajo la piel provocando que luzca un tono amarillento.

Las zanahorias ayudan, por tanto, a mantener ese aporte necesario, consumiéndolas tanto cocidas como naturales. Rayadas en ensalada, añaden un toque de color a la lechuga y el tomate, y así encubre su sabor para aquellos que menos les guste. Cocida, con verduras, su sabor se transforma en ligeramente más dulce. La ingestión de 85 gramos diarios de esta crujiente hortaliza beneficia al organismo de todas sus propiedades: además del betacaroteno, las zanahorias aportan potasio que potencia la actividad del riñón ayudando en la eliminación de toxinas; sus hojas aportan vitamina C; su contenido en hierro, la convierten en un complemento útil en casos de anemia; y en cantidad menor ofrece vitamina del grupo B6 y E.

Si quieres hacerte tu propio bronceador natural a base de zanahorias aquí tienes la receta.