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windsurfLa sensación de deslizarse a toda velocidad sobre la superficie del agua, en perfecto equilibrio con la tabla y la vela, mientras el viento te hace casi volar y las olas te salpican, hace que el windsurf se haya convertido casi en un vicio patológico para sus practicantes. Todo en este deporte supone un reto, desde intentar mantenerse en pie sobre la tabla en nuestros inicios, hasta poder realizar las maniobras mas arriesgadas y espectaculares.

No es capricho empezar por uno de los más coloristas, el Windsurf es el más practicado de los deportes de agua. Sus asiduos suman casi 15 millones de personas en todo el mundo. Unos 600.000 “locos” saltan, maniobran y se divierten en España, y otros muchos reciben clases de windsurf con la intención de convertirse en un experto. Uno de los sitios favoritos para practicar windsurf es Tarifa.

A dos californianos forofos del surf, Hoyle Scweitzer y Jimmy Drake, se les encendió la bombilla, a finales de los años sesenta. Le pusieron vela a una tabla de surf, para poder deslizarse en días que las olas escaseaban e inventaron uno de los deportes acuáticos más divertidos que se conocen. Poco a poco este deporte invadió a la juventud de mucha parte del mundo, sobre todo cuando la idea inicial se transformó en el “funboard” básicamente llevar la tabla y su manejo a las máximas posibilidades en lo que a maniobras se refiere.

Las primeras tablas y mástiles eran de madera. Hoy, algo inimaginable en el mundo del polietileno, la fibra de carbono y el epoxy, materiales con los que la tecnología actual surte a los principales fabricantes. El kevlar y otras fibras de carbono han aligerado ostensiblemente las pesadas tablas de los primeros años, llegando a rozar la friolera de los 3 kilos. Los mástiles son de aluminio o fibra de carbono y las velas, no son un trapo cualquiera. Cada vez más sofisticadas, permiten navegar con vientos superiores a Fuerza 7, cosa inimaginable hace unos años.

A pesar de toda la ingeniería puesta al servicio de un buen mercado, las tablas de winsurf “custom”, realizadas por pequeños talleres artesanos son apreciadas por los más fanáticos.

El Race board (carrera) y funboard (divertido) son las dos grandes ramas. Los profesionales compiten en regatas, en las modalidades de slalom y olas.