vitaminas indispensablesSon esenciales para el buen funcionamiento del organismo. Su deficiencia puede provocar enfermedades y trastornos (desde raquitismo hasta esterilidad).

Afortunadamente, una dieta equilibrada proporciona todas las necesarias. Lo más importante: aprender a diseñar esa dieta, con las dosis suficientes de cada una.

Vitaminas hidrosolubles y liposolubles

Algunas vitaminas son solubles en agua (hidrosolubles) y otras son solubles en grasas (liposolubles). ¿Qué supone esa diferencia?

Las vitaminas hidrosolubles (la C y las del complejo B), se pierden fácilmente al cocer los alimentos (sobre todo si se preparan con fuego intenso). Además, nuestro organismo no puede almacenar las vitaminas hidrosolubles; cualquier exceso es eliminado a través de la orina.

Consecuencia: hay que ingerirlas diariamente.

Las vitaminas liposolubles (A, D, E y K) se pueden almacenar en el hígado durante semanas. Consecuencia: no hace falta ingerirlas a diario (no obstante su consumo debe ser regular, para satisfacer las necesidades del organismo). El problema es que, en dosis excesivas, algunas de ellas pueden ser tóxicas.

Ten en cuenta:

  • Cuanto más frescos son los alimentos, mayor es su contenido vitamínico.
  • La cocción, la exposición a la luz y al frío (en la nevera) y las técnicas de procesamiento y fabricación de alimentos preparados hacen que éstos pierdan vitaminas.
  • Las vitaminas hidrosolubles son especialmente “frágiles”. Se deterioran a bajas y altas temperaturas y por la luz solar directa. Un ejemplo: las patatas, que son una valiosísima fuente de vitamina C cuando están frescas (patatas nuevas), pero al cabo de unos meses de almacenamiento pierden casi la mitad de ese nutriente.

Carencia y exceso de vitaminas

Si una persona no sufre problemas de salud y sigue una dieta equilibrada, no tiene necesidad de tomar suplementos vitamínicos. De hecho, el exceso de vitaminas puede ser tan peligroso como su déficit.

Las vitaminas liposolubles (en especial la A y la D) pueden acumularse en el cuerpo y provocar serios problemas de salud. Por eso, no se debe rebasar la dosis diaria recomendada de cada una de las vitaminas.

Los suplementos vitamínicos recetados por el médico sí son necesarios cuando se dan déficits o en circunstancias muy específicas (por ejemplo, el ácido fólico durante el embarazo; la vitamina B12 en los vegetarianos “Vegan”, es decir, los que no toman lácteos ni huevos).

Si bien hoy se investiga el papel de algunas vitaminas -entre otras el de la vitamina E, el betacaroteno y el ácido fólico– en la prevención de enfermedades degenerativas como la enfermedad cardiovascular, el cáncer o el Alzheimer, la decisión de tomar suplementos debe estar siempre supervisada por el médico.