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Operación vista cansadaCon una mezcla de humor y fatalismo llamamos ‘síndrome de los brazos cortos’ a la presbicia o vista cansada. Por suerte, hay alternativas a las gafas. A la frustración de que los brazos ya no te llegan, se suma la convicción de que ‘cada vez imprimen las cosas con letra más pequeña’, la necesidad de quitarte y ponerte las gafas constantemente, el dolor de cabeza…

Si a partir de los 40 ó 50 años estamos condenadas a depender de unas gafas de aumento, es porque el cristalino pierde elasticidad y sigue aumentando de tamaño toda la vida. Eso hace que los músculos que lo rodean (músculos ciliares), que intervienen en el enfoque, acaben cediendo y perdiendo eficacia. Hoy por hoy, el único tratamiento para la presbicia son las gafas. El problema es que, como muchos afectados ven bien de lejos, no se acuerdan de llevarlas consigo o las dejan olvidadas en cualquier sitio (muchos tienen hasta 10 pares de gafas).

Operación vista cansada, nuevas técnicas

‘¿Cómo es posible que, ahora que la cirugía con láser puede corregir la miopía, el astigmatismo y la hipermetropía, no se pueda operar la vista cansada?’, preguntan los afectados. Si hasta hace poco los oftalmólogos decían que tardaríamos en ver ese tipo de intervención, nuevas técnicas aún en vía experimental les están haciendo cambiar de opinión. Tres sistemas se alzan como protagonistas: la cirugía de bandas, la cirugía con láser y el implante de lentes intraoculares.

  1. Cirugía de bandas. El cirujano sujeta pequeñas bandas a la esclera (el blanco del ojo) con objeto de ampliar la zona que rodea al cristalino. De ese modo, los músculos ciliares recuperan la tensión y se restaura el enfoque. El método tiene varios beneficios, incluida la corrección de la visión a largo plazo. El procedimiento se hace en régimen ambulatorio, con anestesia local y es reversible. Incluso reduce la presión intraocular en pacientes con glaucoma. 
  2. La cirugía con LASIK (láser). Con esta técnica, el cirujano crea dos focos, uno en cada ojo, para ver de cerca y de lejos. El inconveniente es que se pierde la visión binocular y hay que aprender a ver de otra forma: un ojo permite captar las imágenes cercanas y el otro, las lejanas. Las ventajas: no produce regresión, es reversible y no es agresiva. 
  3. Implante de lentes intraoculares. La técnica requiere dos condiciones: seleccionar bien al paciente (no todos son candidatos) e informarle de las posibilidades reales de la operación. El resultado es una visión satisfactoria (no perfecta) de lejos y de cerca.

Gafas personalizadas para la presbicia

Las gafas de venta libre en farmacias no son para todo el mundo. Hay quien requiere aumentos diferentes en cada ojo y necesita gafas hechas ‘a medida’ en una buena óptica. Realizadas en mejores materiales, las gafas ‘personalizadas’ ofrecen mejor enfoque. Existen lentes de contacto bifocales para la vista cansada, e incluso puede llevarse una lente de contacto en un ojo para ver a distancia y otra en el otro para ver de cerca. Lo mejor es consultar al oftalmólogo. La mala visión puede deberse a problemas diferentes de la presbicia.