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Visitar QuebecHistoria y gastronomía se combinan de un modo muy especial en Quebec. Indígenas y europeos que lo han disfrutado se han declarado siempre enamorados de esta naturaleza y de sus ritmos.

Québec está dividido en 20 regiones, que van desde las islas de la Madeleine hasta el Lejano Norte ocupando un vasto territorio de excepcional belleza natural. Cada región cuenta con sus características particulares. Así, podéis encontrar espléndidos paisajes en torno al río Saint Lawrence, bosques vírgenes, lagos y arroyos y cordilleras montañosas. Cada una de estas “comaras” refleja un aspecto concreto de Quebec, cuya historia, cultura y geografía son únicas en Norteamérica.

Samuel de Champlain echó su ancla en las costas de St. Lawrence en 1608, en un lugar conocido por sus pobladores, los indios que habitaban estas tierras, como Kebec. Champlain fundó aquí un puesto comercial en lo que después se convirtió en Quebec, actualmente la segunda ciudad de la región y una de las más emblemáticas en la de historia de Norteamérica.

En 1985 esta ciudad era la única fortificada en el norte del continente americano, por lo cual la UNESCO decidió destacar su excepcionalidad añadiéndola a su prestigiosa lista de lugares que son Patrimonio de la Humanidad.

La ciudad de Quebec en Canada, crisol de la civilización francesa en el Nuevo Continente, es hoy día un bullicioso puerto que alberga importantes centros de servicios e investigación, además de destacar por su intensa vida cultural.

Tras tres siglos como colonia europea, la ciudad presenta una interesante variedad arquitectónica en la que se combinan construcciones seculares y modernas con otras de tipo clásico.

La capital de la Nueva Francia cuando se hallaba bajo dominio francés (1608-1759) se convirtió en una ciudad-fortaleza al transformarse en colonia inglesa y capital del Bajo Canadá (1763-1867) y finalmente fue honrada con el título de capital provincial al constituirse la Confederación Canadiense en 1867.

Esta importancia política ha hecho que Quebec cuente con un rico legado de construcciones de carácter político: el Parlamento, los edificios administrativo, instituciones provinciales, plazas para conmemorar actos públicos y muchos monumentos históricos se mantienen en buen estado, ya que han sido restaurados con gusto y respetando el estilo de cada época.

La parte más interesante de Quebec es la que se encuentra tras las antiguas murallas. Aquí el turista puede visitar interesantes museos, entre ellos el de la América Francesa, además de templos de los cuales destacan la basílica de Notre-Dame-de-Québec, con su rica colección de arte, el Château Frontenac, de carácter medieval, y el Museo de la ciudad de Quebec, con una buena colección de arte local.

A pesar de su avanzada edad, el barrio del Petit-Champlain sigue estando muy vivo y siempre ocupado por artistas que en estas calles encuentran un centro de interpretación y numerosas tiendas de arte y artesanía, además de restaurantes y bistros. La cocina quebequesa merece capítulo aparte. La gastronomía local combina los sabores europeos con las influencias de los nativos norteamericanos y las adecua a los gustos y demandas de los norteamericanos.

Si vais a un restaurante en la Quebec en Canada reservad unas cuantas horas, aquí se disfruta de la comida sin prisas. Tal vez por este motivo abundan los festivales y jornadas dedicadas a los alimentos.