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inverness visitaDividida en dos por el sugerente río Ness y dominada por un castillo carente por completo de personalidad desde su remodelación en el siglo XIX, las habituales guías de turismo no dicen grandes cosas de esta pequeña ciudad, a la que suelen tachar de muy turística y de etapa obligada para todos los que se dirigen al norte de la isla. Sin embargo, es algo más que el punto de partida hacia el Lago Ness.

A Inverness lo habitual es llegar con la mente puesta en el impresionante lago Ness y en la leyenda de su famoso habitante. Si eres capaz de superar esa predisposición y abres bien los ojos y la mente es probable que descubras algo mucho más valioso. Es cierto que aquí la revolución inmobiliaria de los últimos veinte años no respetó la mayoría de encantadoras casa antiguas habituales en otras ciudades y pueblos escoceses.

Pero dar un paseo por los muelles verdes y cubiertos de flores que arrancan desde el castillo, atravesar el río por el puente colgante de Greig Street, entre los puentes de Friars y Ness, pararse a escuchar a los músicos callejeros en la comercial y peatonal High Street, o curiosear por los puestos del céntrico Victorian Market, pueden hacer que el día ‘perdido’ esperando la ansiada visita al lago y al castillo de Urquhart, en Umnadrochit, merezca también la pena.

Si sobra algo de tiempo, es posible completar la visita a la Inverness con el castillo de Cawdor, al que se puede llegar en el autobús regular de Highland Country que sale de Queensgate St., frente a la oficina de correos. Restaurado en el siglo XVII y habitado por los descendientes del duque de Cawdor fuera de la temporada turística (como atestigua la imagen del rey Juan Carlos I en una de las fotos que decora una de las habitaciones), el precio algo elevado de la entrada se justifica sobre todo por el placer de recorrer los jardines que lo rodean. Desde el aparcamiento es posible practicar senderismo por el entorno, típicamente escocés, a través de sencillos y bien señalizados recorridos.

Inverness por la noche

Cuando llega la noche el interés de Inverness sube muchos enteros. El ambiente nocturno, animado de forma decisiva por los estudiantes de su universidad, y el carácter amable de su gente hace que aburrirse una noche en esta ciudad resulte ciertamente complicado.

Una buena idea para elegir un itinerario nocturno es pasarse por el ‘Bazpackers Hotel’ de Culduthel Road. Allí, con la opinión de todos los huéspedes, en su mayoría jóvenes mochileros recorriendo los Highlands pero también algún extranjero contratado temporalmente en hoteles de mayor categoría con la intención de mejorar su inglés, se elabora una clasificación de los mejores pubs de la ciudad. Sobre una pizarra que cuelga en la acogedora sala de estar del albergue, y que se actualiza casi diariamente, se asignan entre una y cinco estrellas a los pubs visitados. También es posible consultar las actuaciones previstas en todos ellos durante toda la semana. Ya que estás dentro, atraviesa la sala de televisión y sal al patio, donde en verano se organizan barbacoas; ver caer el sol sobre la catedral de St. Andrew y las chimeneas de la orilla de enfrente es otra de las sorpresas que esconde esta ciudad.