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visitar boloniaBautizada con el nombre de Felsina por sus fundadores etruscos, la metrópolis conocida en tiempos romanos como Bononia ha protagonizado diversos episodios históricos en su calidad de comuna libre y de ciudad papal. Este bagaje la convierte en una ciudad especial para visitar.

El complejo universitario más antiguo de Europa (fundado en 1088) es también la capital gastronómica de Italia. Famosa por su calidad de vida y sus valores cívicos, Bolonia ofrece al visitante la posibilidad de recorrer uno de los centros históricos mejor conservados de Europa como si se tratase de un único monumento en el que se mezclan contrastes y síntesis diversas. Torres, plazas, iglesias y edificios se entretejen en una especie de red de piedra y pórticos de 37 kilómetros de longitud.

Viaitar Bolonia es, sin duda, visitar una ciudad “escenográfica”, donde las dimensiones arquitectónicas y urbanísticas adquieren la categoría de un organismo con “vida” propia. Este es uno de los motivos por los cuales fue escogida Capital cultural europea en el año 2000. Como todas las grandes ciudades, Bolonia cuenta con su propio símbolo y éste es la torre inclinada del centro. Construidas en el siglo XII, este tipo de torres desafían la gravedad año tras año. En la Edad Media, Bolonia albergó docenas de construcciones que “rascaban el cielo”, tomando una delantera de varios siglos a Manhattan. Estos torreones simbolizaban la riqueza de quien la construían, con lo cual a mayor altura, mayor estatus.

La más pequeña de estas torres, la Garisenda, sólo mide 55 metros, y esta baja estatura se debe a que los constructores no preparon buenos cimientos, de manera que se hunde 3,5 metros dentro del suelo. En el año 1360, ante el temor a que fuese un peligro para los ciudaanos, se ordenó quitar una parte de la torre. Por todo ello, es imposible subir a la Garisenda. Sí puede accederse a la parte alta de la mayor de todas las torres, la Asinelli. Para cubrir sus 120 metros de altura es necesario subir 500 escalones. Pero el trote se ve recompensado por la panorámica sobre los tejados rojizos y las verdes colinas de los alrededores.

También es de especial interés la visita a la Pinacoteca Nacional, donde se conservan algunos de los más raros ejemplos de la pintura renacentista y barroca. Las obras más destacadas de la escuela de pintura que floreció en Bolonia desde el siglo XIV hasta el Barroco se muestran en el segundo piso de la Pinacoteca. La galería también cuenta con trabajos de otros artistas mayores, como la “San Cecilia en éxtasis” de Rafael. Aunque quienes acaparan la mayor atención en esta galería son las obras de Guido Reni (1575-1642) el San Sebastián y la Pietá, junto al penetrante San Andrea Corsini y el idealizado Sansón el Victorioso.

La calidad de centro universitario de la ciudad hace que resulte bastante fácil encontrar alojamiento y un buen local donde tomar una cerveza o comer a buen precio. La vía del Pratello –cerca de la universidad- y las vías Zamboni y delle Belle Arte son las más movidas durante la noche. Allí podéis encontrar locales donde os servirán cervezas y expressos hasta las dos de la medianoche.