viajar tierra inuitEl territorio que comprende el noroeste de Canadá es una vasta y fría tierra donde sólo se quedan quienes tienen una buena razón para hacerlo: cazadores, aventureros y similares. Pero los indios canadienses no necesitan excusas, sus ancestros vivieron siempre aquí y ellos son parte del paisaje.

Al norte del río Churchill y de la bahía Hudson se encuentra el hogar de numerosas tribus indias que aprendieron a vivir con y de la naturaleza, sin pedir nada más ni nada menos. Entre ellos destacan los inuit. Los indios inuit se parecen más a los esquimales –puesto que pertenecen a la misma gran familia- que a los indios de las películas del Oeste.

Para esta tribu, las auroras boreales (las luces del norte o “northern lights”) son los espíritus de los amigos que se fueron y que ahora bailan entre las nubes. Las noches en que las luces son especialmente brillantes y varían rápidamente de color, forma y lugar, los inuit dicen que sus amigos están muy felices. Los que siguen en este mundo suelen vivir de la pesca bajo el hielo en invierno, para lo que recortan agujeros redondos en el suelo helado e introducen en ellos anzuelos que siempre están en movimiento, no sólo para atraer a los peces, sino también para evitar que el agua vuelva a congelarse inmediatamente.

Los inuit creen en la naturaleza y cada uno de sus miembros rinden culto a algo que les representa en ella. Los chamanes son los sacerdotes que unen ambos mundos. Son muy respetados y tratado con cierto miedo, porque poseen la capacidad de vengarse secretamente de las personas que desobedezcan la ley. Así, se cree que a través de sus palabras y canciones los chamanes tienen poder sobre la vida de las personas.

El tiempo transcurre despacio en estas latitudes, por lo que hay suficiente para explorar el lugar. En un área de 1,4 kilómetros cuadrados podéis encontrar cuatro parques nacionales (destacan el de Nahanni y el de Wood Búfalo), ríos, cascadas, montañas, cañones… Y es que los territorios del noroeste de Canadá están considerados como uno de los refugios para la vida salvaje más grandes del mundo, desde visones hasta osos polares en la costa ártica. Desde estas orillas también veréis mamíferos marinos.