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viaje por egiptoTras un periodo turbulento, los lujosos cruceros vuelven a surcar el Nilo. El verano es el mejor momento para evitar las masas de turistas.

Estar de viaje por Egipto en verano tiene una ventaja: el número de turistas se reduce a menos de la mitad. Eso significa que uno puede contemplar tranquilamente las pirámides casi en solitario y recorrer sin avalanchas las avenidas de Luxor: un auténtico lujo. El inconveniente es que hace mucho calor, y eso implica madrugar más para aprovechar bien el frescor de la mañana.

El Cairo es el primer impacto. No tiene nada que ver con las pirámides, los tesoros ni las momias. La capital de Egipto es una gran urbe que cuenta con más de 15 millones de habitantes con todo el encanto o desencanto, según para quién de las ciudades árabes. Junto a la orilla del omnipresente Nilo, conviven pasado, presente y futuro. Un laberinto de barrios, cada uno con identidad propia, mezquitas, zocos y bazares. En la calle la vida bulle durante todo el día, ni siquiera de noche la ciudad duerme y un murmullo continuo se pierde camino de la Ciudad de los Muertos, un enorme cementerio donde ahora habitan los sin techo.

Egipto: El país eterno

El segundo impacto se produce al toparse, cara a cara, con las pirámides de Keops, Kefrén y Micerinos, después de haberlas visto en películas y en tantos libros de historia. Los mitómanos no pueden pasar por alto el Hotel Mena House, construido en 1869 en un pequeño oasis cercano, en cuyas habitaciones han dormido desde políticos a excéntricos artistas de Hollywood. Y la vista que ofrece sobre las pirámides es espectacular.

El rastro de los faraones nos lleva Nilo abajo. Fueron los primeros turistas ingleses quienes pusieron de moda los cruceros por el “Río de la Vida”. Hoy, menos sofisticados, siguen siendo la mejor forma de recorrer los yacimientos arqueológicos y disfrutar del paisaje. De nuevo el corazón se encoge ante la belleza imponente de los templos: Luxor, Karnak, la Necrópolis tebana con sus colosos, el Valle de las Reinas.

Tercer impacto al viajar a Egipto

Alrededor de la antigua Tebas se concentran tantas riquezas artísticas que serían necesarios varios días para verlas con calma, y por desgracia los tours organizados pasan casi de puntillas. En el Valle de los Reyes descubrió el arqueólogo Howard Carter la famosa tumba de Tutankhamon. El tesoro allí encontrado “inexplicablemente la tumba nunca fue saqueada” ha permitido conocer cómo vivían los egipcios en el periodo faraónico.

¿Se imaginan su emoción ante semejante hallazgo? Asuán, la presa construida por Nasser, maravilla de la ingeniería moderna, señala el límite del Antiguo Egipto. A unos 300 km se alza uno de los complejos faraónicos más impresionantes del país: Abu Simbel. El templo de Ramsés II nos deja con la boca abierta; cuatro colosos de 20 metros sostienen su fachada. Muy próximo el templo de Nefertari, delicado como corresponde a una reina. Al terminar el día, agotados, somos conscientes de que esto sólo acaba de empezar: ya soñamos con volver.

Imprescindible en viaje por Egipto

  • Una mañana en el zoco de El Cairo para comprar en el bazar Khan el Khalili y ejercitarse en el arte del regateo.
  • Por la tarde, tomarse un café turco en un bar, mientras los hombres fuman sus pipas de agua y juegan al dominó.
  • Recorrer algunas mezquitas de la ciudad: Mohamed Ali, Al Fatt, etc.
  • Visitar el Museo Egipcio de El Cairo y ver la máscara de Tutankhamon.
  • Contemplar el espectacular atardecer desde las pirámides.
  • Pasear por el Nilo en una falúa, típica embarcación a vela.
  • Ver un espectáculo de luz y sonido en Luxor o Karnac; aunque son turísticos, están muy bien hechos.