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viaje a chinaTras años de aislamiento, el país se abre a Occidente. Hay que anticiparse al boom turístico y viajar ahora que los precios todavía no están por las nubes.

Si alguna vez ha deseado visitar China, no lo deje para más adelante. Este es el momento, cuando el país, en plena efervescencia, mantiene aún rincones auténticos. Como resultado de esa transformación, a la China tradicional se une ahora un huracán de modernidad y occidentalización que azota las grandes ciudades y los núcleos turísticos.

Modernas infraestructuras que sorprenderán a quienes visitaron el país hace unos años y ahora regresen. Sin embargo las raíces siguen ahí. Lo único malo es que hay que elegir: China no se ve en un santiamén y merece la pena profundizar. No se pierda:

Pekín: la Ciudad Prohibida, la Plaza de Tiananmen, el Templo del Cielo y la Gran Muralla. Y una representación de ópera china.

Xian: el ejército de terracota del emperador Qin (6.000 soldados esculpidos a tamaño natural).

Guilin: paseo en barco por el río Li. Hangzhou: una fábrica de seda y la Pagoda de las Seis Armonías.

Shanghai: el templo del Buda de Jade y la calle Nankin.

Las mejores compras: tejidos de seda, alfombras, bordados, caligrafías y pinturas, porcelanas, lacas, abanicos, té y productos de medicina china.

No olvide que…

  • La unidad monetaria es el yuan. No tienen cambio oficial con la peseta, por lo que se recomienda llevar dólares.
  • Admiten tarjetas de crédito: Visa, American Express, Master, etc. Y también cheques de viajes.
  • Ojo con el agua. Mejor beberla siempre mineral y embotellada.
  • Evite comer en puestos callejeros, pero no deje de probar la auténtica comida china, es deliciosa y variadísima.
  • Tenga cuidado con las compras de antigüedades, está prohibido sacarlas del país salvo que tengan permiso oficial.