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castillo de cardifSiempre que tengáis ocasión de ver una película “made in” Gales procurad no perdérosla. Os parecerá tan natural, que la encontraréis extraordinaria. Pero así son también sus gentes, sencillas y especiales a la vez.

Los galeses están tan orgullosos de su autonomía y peculiaridad que en algunas pequeñas ciudades incluso se permiten el lujo de escoger “al mayor loco de la comunidad” para que ejerza las veces de alcalde durante ese día. Anécdotas aparte, lo cierto es que el país de Gales es uno de los más bellos de Europa en lo que respecta a belleza geográfica y cultural, empezando por Snowdonia, Brecon Beacons o las Black Mountains y pasando por sus espléndidos kilómetros de costa, las playas de arena, los pintorescos puertos y los castillos de estilo eduardiano.

Esta nación, rodeada de mar por tres de sus cuatro costados, es además una de las más antiguas de Europa y ha sabido conservar su esencia incluso después de integrarse en el Reino Unido. En este sentido, es importante destacar que cuenta con una lengua propia, de origen indoeuropeo, que no fue “legal” hasta 1942. Cardiff, su capital, es hoy día una moderna ciudad de más de 320.000 habitantes, famosa por su puerto, uno de los mejores de Europa.

Proclamada primera capital de Gales en 1955, es también una de las capitales más jóvenes del continente. En pleno Canal de Bristol, Cardiff se enorgullece del modo en que mezcla modernidad y tradición, con sus espléndidas casas de estilo victoriano y eduardiano próximas a edificios realmente innovadores. Entre las atracciones de la ciudad se encuentran el obligado paseo por la Bahía de Cardiff (también conocida como la Bahía del Tigre, Tigre Bay).

El Mermaid Quay (muelle de la Sirena), es un complejo de tiendas, restaurantes y bares diseñado para dotar a la bahía de cierto aire cosmopolita y de fiesta continua, algo muy del gusto de los galeses. En lo que respecta a la arquitectura, dos exponentes de esta doble clara de la ciudad: Por una parte, el edificio que alberga la Asamblea de Gales es una moderna y elegante construcción de acero, pizarra y cristal, situado en el corazón del Capital Waterside.

Por la otra, el castillo de Cardiff se erige sobre lo que otrora fuese un fuerte romano y al que se le fueron añadiendo elementos normandos. La opulencia del castillo es impresionante y contiene toda una mezcla de diferentes estilos y periodos arquitectónicos. Cada habitación parece un cuarto “temático”, lleno de detalles decorativos, con murales, relieves dorados y cristaleras. Y si se trata de comer como reyes, Gales no es mal lugar.

La cocina nacional de este país cuenta con ingredientes autóctonos muy sabrosos, cuyo gusto podréis degustar en aquellos establecimientos señalizados con un “hungry dragon” (dragón hambriento). Asimismo, podéis encontrar bellos y antiguos edificios reconvertidos en hoteles donde es posible alojarse a precios razonables.