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viajar puerto ricoEsta “perla” de forma rectangular es una de las islas más bellas del Caribe. Sus 175 km de longitud y tan sólo 50 de anchura esconden gran diversidad de paisajes, entre los que destacan las cimas de su Cordillera Central. Montaña y playa al alcance de la mano.

Puerto Rico ha sido considerado un paraíso tropical desde siempre por todos aquellos que surcan el océano y arriban a sus orillas. Especialmente para los marineros, no hay marino que haya atracado en estas tierras y que proteste al escuchar que el paraíso tiene nombre y que éste es “San Juan”.

La capital de Puerto Rico, que se encuentra en la costa este de la isla, fue fundada en 1521 por el explorador español Juan Ponce de León. Sus varios siglos de historia han dejado su huella, que sigue viva en el Viejo San Juan, situado en un alto promontorio en el noroeste de la ciudad y separado del “nuevo” San Juan por varios kilómetros y siglos.

Una buena manera de descubrir la ciudad, es comenzar a mirarla desde las alturas de su faro, construido en el siglo XIX. En las exposiciones que aquí se pueden ver tendréis información sobre el ecosistema de estos parajes, desde los peculiares y secos bosques, hasta los corales y el lago “bioluminiscente”. Aunque lo mejor está arriba del faro, por supuesto, desde donde podéis tener vistas sobre las bellas playas, con sus arenas protegidas y sus colonias de tortugas, y también sobre las verdes montañas de El Yunque.

Una vez en las calles empedradas del Viejo San Juan, parad en sus museos, aunque las fachadas ya lo son, con sus casas coloniales y las típicas ventanas españolas enrejadas.

Las noches de San Juan -no tienen nada que ver con las famosas verbenas- son coloridas y muy marchosas. Por supuesto, se oye salsa por todas las esquinas, combinado con los ruidos típicos de las tragaperras y cierto sabor a viejo casino. Muchos hoteles de lujo, como el Ritz o el San Jan Grand, tienen nightclubs y casinos a los que acuden los sofisticados clientes y portorriqueños de clase social alta. Pero si no contáis con unas galas listas para matar olvidaros de combinar el baile con el blackjack.

Si lo vuestro es la salsa, daros un garbeo por los hoteles Marriot, Wyndham El San Juan y Condado Plaza, donde hay música en vivo y grandes fiestas de salsa y merengue. Para recalar en algún local de jazz, acercaos al Carli Café Concierto, donde se puede escuchar desde rumba hasta “oldies”.

Los aficionados al teatro pueden disfrutar en el Tapia del Viejo San Juan, donde hay obras dramáticas y ballet. También es muy interesante la porogramación del Centro de Bellas Artes Luis A. Ferré, donde hay obras clásicas. Por otro lado, en junio comienza el festival Casals. Este mes es bueno para visitar la isla, puesto que no está tan llena de turistas. La temporada alta de Puerto Rico transcurre entre diciembre y abril, cuando en los Estados Unidos hace frío y sus habitantes deciden ir al “sur”. Así que los mejores precios y mimos se concentran en verano. Los inconvenientes son que hace más calor y que aumenta el peligro de huracanes.