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viajar a LeipzigLeipzig es lo que realmente más me gusta” son las palabras que utilizó Goethe para describir esta ciudad situada al sureste de Alemanía y que es monumento urbanístico de la cultura europea.

En Leipzig, pasado y presente se sienten en cualquiera de sus rincones. Un paseo por el centro de la ciudad es algo imprescindible, con el Ayuntamiento renacentista, el mercado antiguo, y la elegancia de la iglesia de San Nicolás. Es aquí, donde siendo Goethe todavía estudiante, fue tomando apuntes para Fausto, o donde, en la Iglesia de Santo Tomás, se encuentra la tumba de Bach.

Las calles de su barrio antiguo son las que poetas y escritores como Leibniz, Lessing, Goethe o Shiller pasearon tiempos atrás. También en el centro de la ciudad se pueden encontrar el nuevo ayuntamiento, la antigua Corte Imperial, el monumento a la batalla de Leipzig y la Iglesia Rusa. En el edificio de la Corte Imperial se encuentra el museo de artes plásticas y en el complejo Grassi el museo artesanal.

Leipzig fue fundado por los eslavos, llamándola Lipsk, que quiere decir “lugar de limoneros”. Desde el punto de vista comercial con el paso del tiempo se convirtió en uno de los centros más importantes de la región y en 1409 se fundó su universidad, la segunda más antigua de toda Alemania. Desde entonces, es difícil mencionar un acontecimiento cultural europeo sin tener que referirse a Leipzig.

Lutero comenzó a predicar sobre la reforma aquí, Goethe escribió Fausto, Bach compuso la mayor parte de su música, el primer periódico se imprimió en Leipizg (1660) y el primer teatro de la ópera se edificó en esta ciudad en 1693. La lista de eventos culturales sería larga de enumerar en esta ciudad con casi 300 años de tradición operística y con los más de 250 años de la orquesta de Gewandhaus.