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viajar a KonyaSituada en Anatolia, la bella y mística ciudad turca de Konya es una de las más antiguas del mundo. A lo largo de sus ocho milenios de historia, y tras ser conquistada por pueblos tan diversos como los lidios, los griegos, los persas o los romanos, Konya sorprende al viajero, ya que ha sabido guardar la esencia de todos ellos.

Al conquistar la península de Anatolia, los romanos quedaron asombrados por la belleza de la región que bautizaron con el nombre de Capadocia. Este lugar resulta insólito por las caprichosas formas y colores que adopta aquí la tierra, esculpiendo figuras que brillan bajo el sol con tonos tan diversos como el rojo más caliente o los grises más secos y arenosos. Al misterio del color se le añade el hecho de que estas siluetas han sido testigos de los primeros pasos del hombre, remontándose sus pobladores hasta el mismísimo Paleolítico.

Por todo ello, y por encontrarse en el centro de Anatolia, la región se conoce como “el corazón de Turquía”. Sin embargo, una de las razones que han hecho tan popular a la ciudad es la religión, son muchas las personas que viajan a Konya por esta razón. Conocida por haber sido tradicionalmente un importante centro de culto para cristianos y musulmanes, actualmente destaca por haberse convertido en la capital oriental de la orden de Mevlevia.

danza sema konyaLos miembros de esta congregación centenaria se denominan dherwish y son famosos por bailar hasta alcanzar el trance. Esta danza, denominada “sema”, estuvo prohibida en Tuquía durante los últimos ochenta años y actualmente Konya es uno de los pocos lugares donde se puede presenciar este rito, aunque no tal cual se representaba antiguamente, sino adaptado al folclore turco.

Fuera del alcance de los flashes de los turistas, los dherwish siguen bailando sema con fines místicos. Así, durante el mes de diciembre, se suceden las celebraciones de este tipo para homenajear al Mevlana. En el Festival de Dherwish, el “sema” es bailado por hombres vestidos de blanco que giran por el suelo hasta rozar ese estado en el que se aspira a la unidad con Dios.

Además de las danzas, Konya -o “Iconum” en tiempos romanos- merecería visita simplemente por conocer Catalhoyuk, su distrito más emblemático, donde las casas se construían de manera que las entradas estaban situadas en los tejados, entre otras rarezas. La ciudad también cuenta con importantes templos, entre los que destaca una bella iglesia bizantina situada en las afueras, en el enclave de Sille (a 8 kilómetros al noroeste). En cualquier caso, el edificio más espectacular de Konya es el mausoleo verde del Mevlana Caladdin Runi, el gran poeta y filósofo turco fundador de la secta de los dherwish.

Hoy día, el mausoleo es un museo que alberga las obras del Mevlana y todo lo concerniente a esta sociedad. Tras tanto misticismo podéis recuperar aire más prosaico en la colina de Aladino y aprovechar las vistas. Sin embargo, no dejéis pasar la oportunidad al viajar a Konya de visitar la mezquita y palacio del mismo nombre, dos buenos exponentes de la arquitectura del siglo XIII que fue construida bajo el reinado del sultán Aladino Keykubat.