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turismo faro finisterreEl Finisterre gallego, en plena Costa de la Muerte, es una fuente inagotable de leyendas y estampas increíbles. A la belleza de los escollos y los acantilados, la frescura de las arboledas y la serenidad de las rías, hay que añadirles las motivaciones gastronómicas. El resultado parece cosa de meigas.

Una impresionante linterna situada a 125 metros de altura vigila las rocas que se esconden en las Rías Bajas. Es el faro de Finisterre -una torre de 17 metros de altura construida en 1853-, un fin del mundo mítico que aún conserva parte de su misterio. El lugar merece una parada y recorrerlo a pie hasta llegar a los arenales de las fantásticas plazas vecinas es una experiencia tan recomendable como saludable para cualquier turista que se anime por estos lares.

Hay que empaparse de Galicia en su mar, en su costa, para entender por qué sus habitantes tienen esa peculiar manera de ver la vida. Escuchar sus fábulas es una experiencia única. A continuación, os detallamos algunas de las leyendas y curiosidades que los turistas que se decidan a viajar a Finisterre deben conocer:

  • Noia: Los lugareños aseguran que su ciudad fue bautizada por Noé, que embarrancó aquí tras el diluvio. La leyenda añade que una de sus hijas, Noela, se asentó en este lugar para repoblarlo. Igual de curioso resulta su cementerio, cuya tierra fue traída de Palestina, mientras que las lápidas diversificaban su procedencia, constituyendo en la actualidad un auténtico museo, con inscripciones de los siglos X al XIX (con motivos muy variados, desde anclas hasta bellas peregrinas).
  • Carnota: Se dice que fue fundada por los atenienses y en su memoria un roquedal se denomina “Olimpo Celta”, ya que sus piedras semejan esculturas de animales míticos. El hórreo de esta población es uno de los más largos de Galicia con sus 34,76 metros y 22 pares de pies. El arenal donde se sitúa el pueblo tiene un alto valor ecológico.
  • Muxía: La virgen se apareció en este lugar y dejó su imagen convertida en piedra. Actualmente, muy cerca de allí, un megalito le ha restado protagonismo: al parecer, la piedra dos Cadris cura el lumbago. Bailar sobre otra roca, la de Abalar, es aún más misterioso. Sólo los inocentes y los favorecidos consiguen que se mueva. Lo que aparentemente parece un signo de buena suerte, se torna fatalidad si es un marinero quien presencia el prodigio. Si la ve siquiera temblar morirá pronto.
  • Camariñas: Sus palilleiras, esas mujeres enlutadas que mueven a toda velocidad sus dedos y sus palillos, viven en esto pequeño pueblo de pescadores. Sus bolillos cuentan con un monumento en la plaza. Galicia pura.