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turismo en cataratas victoria¿Tienes calor? ¿Mucho calor? Pues piensa en algo frío. ¿Qué podría ser más refrescante que millones y millones de pequeñas frías gotas de agua salpicándote por todas partes? Hay un lugar donde esa fantástica ducha es además absolutamente preciosa, tan solo hay que viajar a las Cataratas Victoria.

A 570 kilómetros al oeste de Harare la combinación de actividad volcánica, erosión y uno de los ríos más grandes de África, el Zambezi, crearon una de las obras de arte natural más importantes del mundo. En el siglo XIX, el explorador británico David Livingston las bautizó como su reina, Victoria. Él fue uno de los primeros europeos en verlas y éstas fueron las palabras que escribió en su diario: “¡Cómo deben haber disfrutado los ángeles, en su vuelo, con estas vistas”!

Quienes vivían allí muchos antes de que los blancos llegaran, el pueblo de los kololo, las llamaban Mosi-Oa-Tunyaa (“el humo que truena“). Y esa es una perfecta descripición, cualquiera se sentira sobrecogido al ver como el río Zambezi salta de repente de un montículo de 120 metros de altura llevando en su cauce 400.000 metros cúbicos de agua.

David Livingston también escribió que desde muchos kilómetros de distancia vio “cinco dedos” de vapor de agua subiendo emergiendo hacia el horizonte. Cuando se acercó más a las cataratas, aún seguía sin poder ver por dónde desaparecía el agua, “casi como si la Tierra chupara el agua”. Esta gran cascada es algo parecido a un gran aparato de aire acondicionador en el corazón de África.

Las cataratas Victoria están formadas por varias cascadas, separadas por pequeñas islas dentro del río, como diferentes “carriles”. Las más impresionantes son las cataratas del Arco Iris y la del Diablo.

La mejor época del año para viajar a las Cataratas Victoria son los meses de julio y agosto, justo en medio del fin de las lluvias y antes de que empieza la temporada seca. El volumen de agua sobre las cascadas está al máximo inmediatamente después de la época de lluvias (de marzo a mayo), porque la fuerza de las aguas es tan grande que alcanza una altura de 150 metros, lo cual hace que queden ocultas.

Incluso durante la época seca, puedes empaparte con el agua que salpica y que es suficiente para alimentar a un bosque de ébano y mahogany situado justo al lado, aunque la mayor parte del paisaje de esta zona es seco.

Por último, tened en cuenta que hacia finales de octubre el agua fluye sólo a un tercio de su capacidad. Con lo cual es bonito, pero no tan impresionante como en julio o agosto.

Hay muchas otras cosas que hacer que maravillarse con este delirio natural. En el río Zambezai se organizan cruceros “al atardecer”, excursiones-safari para ver la vida salvaje de los larededores (elefantes, bufalos, kudi…). Muy cerca del lugar hay un rancho de cocodrilos, donde puedes tomar en tus brazos a los reptiles recién nacidos y también hay un gran centro en el que se pueden ver representaciones y actividades culturales a cargo de las tribus shangaan y mskishi.

Aunque son un poco “turísticas” es una buena manera de conocer algo de la cultura de Zimbawe. El parque nacional de las Cataratas Victoria, a 4 km. de las cataratas, también merece una visita.