viajar al machu pichu en peruRecuerdo que hace bastantes años que viajar a Perú se nos mostraba como un destino mágico, misterioso, lleno de leyendas y encantos, … Un destino deseado y, por supuesto, deseable para todo aquel que se sintiera realmente viajero, inquieto por conocer y descubrir el encanto cuyo mayor atractivo era, sin duda, Machu Picchu, la ciudadela inca, quintaesencia de los encantos y la magia que prometía este país.

Sin embargo, con el devenir de los años, Perú ha ido cayendo en el olvido de los españoles como destino turístico, tal vez por la preferencia generacional por destinos más paradisíacos, destinos caribeños preferentemente, o, simplemente, destinos también llenos de magia y encanto más cercanos, como es el caso del misterioso Egipto o el de la bulliciosa Turquía y su Estambul lleno de aromas, sonidos y matices que nos trasladan a mágicos escenarios de leyenda, destinos éstos que, sin duda, a sus encantos y atractivos suman lo económico de su coste si lo comparamos con el caso de los viajes a Perú. Efectivamente, el alto coste de los vuelos a Perú encarece enormemente cualquier viaje al país de los incas, a lo que se añaden las más de 11 horas de vuelo para llegar hasta nuestro destino, todo lo cual, unido a la relativa desidia por parte de las autoridades locales por adecuar y mejorar las instalaciones turísticas ha hecho que, poco a poco, Perú fuera saliendo de los circuitos turísticos mayoritarios.

Sin duda alguna, en el Continente americano son preferidos otros destinos más cálidos, con una amplia oferta hotelera del “todo incluido”, con resorts que constituyen toda una experiencia relajante a precios increíblemente más reducidos y competitivos, algo de lo que carece el país andino, con una oferta hotelera de calidad muy reducida (prácticamente circunscrita a Lima) y a precios extremadamente altos (encontrar hoteles baratos en Perú es muy fácil, pero la calidad deja muchísimo que desear, y si queremos hoteles de calidad equiparable a los europeos o a los caribeños, tenemos que rascarnos bastante el bolsillo), a todo lo cual ha de unirse el hecho de que las infraestructuras y las comunicaciones viarias son bastante deficientes, siendo la mayor de las veces toda una odisea y un riesgo plantearse el recorrer el país en autobús o en coche.

Todo ello ha ido en detrimento de Perú como destino turístico, tal y como indicábamos, a pesar de los mil y un encantos que ofrece aquel país, más allá del omnipotente y archiconocido Machu Picchu, un reclamo turístico de primer orden este último, pero que no debiera agotar como lo hace en la práctica los atractivos de este país. Ciertamente la Riviera Maya mexicana cuenta con Chichén Itzá, con el atractivo que suma el hecho de la cercanía del Caribe, lo que constituye un serio competidor para el Perú milenario; pero no es menos cierto que Perú es un país lleno de Historia, tanto en el sur como en el norte, pasando por su sierra andina y llegando a la selva, algo con lo que, en principio, otros destinos no podrían competir, a lo que se suma el encanto de un país hecho a base de mestizaje, de mil y una culturas y en el que cada uno de sus rincones sorprende y atrapa a quien lo visita; magia pura.

Desde la Lima criolla, pasando por la Lima negra y llegando a la Lima más moderna de su Costa Verde y la Playa de Asia, adentrándonos por el encanto de Miraflores y su incomparable Avenida Larco; llegándonos hasta Cuzco y sus deliciosos rincones, que nos recuerdan bastante a los lugares de más encanto de nuestro interior, sin olvidar los impresionantes restos incas que salpican toda la ciudad y sus alrededores, con su imprescindible “Valle Sagrado”, toda una ruta llena de magia e Historia que sirve de aperitivo a nuestra visita obligada al todopoderoso Machu Picchu, quintaesencia de los encantos y misterios que encierra este impresionante país, encantos y misterios que se acrecientan si nos decidimos a viajar al norte de Perú, un lugar lleno de contrastes tanto paisajísticos como históricos, tapiz de las mil culturas que han ido conformando la identidad de este país y que nos demuestran que, más allá de los tópicos, Perú es mucho más que el llamado “país de los incas”. Así, desde Chiclayo a Trujillo, pasando por Chachapoyas, Kuelap y Cajamarca, y llegando Punta Sal, el norte de Perú se nos muestra como un corolario de culturas y civilizaciones que nos han dejado su legado en forma de restos arqueológicos que parecen no tener fin.

Perú es un país inacabable en un solo viaje; un país que, a pesar de las dificultades que ofrece su visita, tanto económicas como de infraestructuras turísticas para el visitante, bien merece ser cita obligada en nuestra agenda viajera. Perú debería ser imprescindible en nuestras búsquedas de ofertas de viajes, pero no como destino esporádico u ocasional, sino como un compromiso para varios años, para descubrir su magia, sus encantos, su impresionante gastronomía (catalogada por cierto como una de las mejores del Mundo), la riqueza de las culturas que se han entremezclado para conformar este rico mosaico de color cobrizo en cuyas deliciosas tonalidades el viajero encuentra algo más que un simple destino de vacaciones.