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viajar a hamburgoUna vez más, las comparaciones con Venecia son curiosas, puesto que nos encontramos en una de las ciudades más al norte de Europa. En este caso, comparten además de la abundancia acuática, una larga historia y unos rasgos autóctonos muy suyos.

A diferencia de otras ciudades alemanas, Hamburgo siempre fue una ciudad-estado, libre para comerciar con quien desease. Incluso hoy sigue ostentando el título de “Ciudad libre y hanseática” y es un Land (estado federal) de Alemania.

También su reputación está teñida por leyendas que han surgido debido a su “zona de alerta roja”, algo que se comprende al llegar allí y ver cómo en el mismo lugar se combinan un inmenso y moderno puerto, un centro de comunciación de diseño, la escena de protesta más radical y el hogar de la última generación de mercaderes. Aquí podréis encontrar algunos de los anarquistas más organizados y combativos del mundo. Buscad sus locales porque son realmente interesantes.

Situada en las orillas del río Elbe, Hamburgo fue fundada hace mil años. Hacia el 811, el emperador Carlomagno ordenó construir la primera iglesia de la zona en la circunvalación de la precaloringia “Hammaburg”. Hasta entonces estos parajes eran famosos por los lagos circundantes, ahora el protagonismo se lo llevan los canales que siguen recorriendo la ciudad entera.

El puerto domina la economía y el urbanismo de Hamburgo, pero los viejos hanseáticos son mucho más. Su rica vida cultural atrapa al viajero más curioso. Progresista, moderna y de diseño, la “Venecia del norte” ofrece casi todo lo que puedas desear. Y casi todo ello, en la calle Reeperbahn, definitivamente la más famosa, algo como la calle Bourbon de Nueva Orleans. En la Reeperbahn encontraréis la mayor acumulación de vestigios históricos junto a peep shows, salas porno y strip clubs.

Al dejar la estación central de ferrocarriles os recomendamos que toméis la línea U3 hacia Barmbek. Bajad en Sant Pauli, seguid hacia la derecha y ya estáis en el los bares donde los Beatles comenzaron a ser algo más que unos escarabajos. Preguntad en el Top Ten Club, el Indra Club o el Star Club.

La marcha en Hamburgo es curiosa. Los locales de la zona de St. Pauli no abren hasta las 10 de la noche, pero siempre podéis empezar pateándoos los garitos del Univiertel (el barrio universitario) y el conocido como Schanzen. Haceros también con una agenda, ya que en Hamburgo se reúnen los mejores grupos de jazz de Alemania y también abundan las actuaciones internacionales.

Sobre comida, olvidaros de las hamburguesas. Nada que ver con la ciudad. Estáis en un puerto, en uno de los mayores del mundo, así que imaginaos la cantidad de pescados diferentes que podéis encontrar. Frescos, recién capturados y con delicias llamadas aalsuppe (una sopa riquísima) o labskaus (carne, patatas y arenque aliñados y bien combinados).

En cualquier caso, Hamburgo merece una visita. El hecho de que uno de los Beatles, de aquel momento, decidiera quedarse allí más de lo esperado dice mucho sobre el impacto que viajar a Hamburgo puede producir. También las palabras del fotógrafo que hizo las primeras fotos del grupo de Liverpool. Cuando le preguntaron qué escogiera entre su carrera con reconocimiento mundial y la bella Astrid, el la escogió a ella y a Hamburgo…