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terapia hormonal sustitutivaDesde hace años, investigadores y médicos se muestran preocupados por la calidad de vida de la población femenina cuando entra en la transición menopáusica. Hasta ahora, las mujeres se enfrentaban a los rigores de esta etapa como un trance que había que pasar. Actualmente se da la oportunidad de encarar estos molestos síntomas con terapias hormonales. No son el paradigma de la felicidad pero pueden mejorar la salud física y mental de la mujer.

Qué es la menopausia

En sentido estricto, la menopausia hace referencia al cese definitivo de la regla. Pero dicho cese no se produce de forma radical, forma parte de un periodo denominado transición menopáusica, que dura entre dos y ocho años, y la postmenopausia, que comienza un año después de la última menstruación.

Cuando se produce antes de los 40 se habla de menopausia precoz; sin embargo, a partir de los 55 años no es normal que la mujer siga teniendo menstruación.

Actualmente la esperanza de vida de las españolas es de 84 años y los primeros signos de la menopausia comienzan entre los 47 y los 52 años. Realmente es una parte muy importante de la vida como para pasarla con problemas. Cuando los ovarios dejan de producir hormonas puede aparecer una serie de síntomas más o menos molestos según la persona, pero que se clasifican del siguiente modo:

Síntomas a corto plazo: irregularidad en el ciclo menstrual, sofocos, sudoración, palpitaciones, insomnio, irritabilidad, aumento de peso, disminución del apetito sexual, etc. Según los últimos estudios realizados en España, un 55% sufre sofocos y un 44%, sudoración.

Síntomas a medio plazo: adelgazamiento de la piel y pérdida de su elasticidad, atrofia genitourinaria, infecciones en la orina, etc.

Síntomas a largo plazo: fragilidad en los huesos, osteoporosis, aplastamiento vertebral y fracturas.

Qué es la Terapia Hormonal Sustitutiva (THS)

La terapia hormonal sustitutiva (THS) consiste en la administración de las hormonas femeninas (estrógenos y gestágenos) de las que se carece cuando cesa la función ovárica. Sirve para mejorar los síntomas de la transición menopáusica (sofocos, sudoración, insomnio…), aliviar los problemas de atrofia genitourinaria, y prevenir la osteoporosis. Se suele usar en un período de tiempo de entre tres y cinco años en mujeres menores de 60 años, no está recomendada en pacientes que dejaron de producir hormonas hace tiempo.

La clave de la terapia hormonal es la individualización del tratamiento. Toda aquella mujer para la que los beneficios superen a los riesgos, puede recibirla. En principio, no está indicada en aquellas con antecedentes de cáncer de mama, o en las que tienen riesgo cardiovascular, pero, incluso en estos casos, los médicos deben estudiar las prioridades.

El ginecólogo es el encargado de prescribir la terapia más adecuada en función de las características de cada mujer. En cuanto a las pruebas necesarias como paso previo al tratamiento hormonal, no difieren de las que periódicamente debe realizarse toda mujer: exploración de útero, ovarios y mamas, citología, analítica, ecografía, mamografía y medición de la tensión arterial.

Pastillas, geles, cremas…

La terapia con hormonas permite una gran versatilidad. Se puede administrar de manera continua o cíclica, y existen en el mercado formas variadas de aplicación para que la mujer, salvo prescripción médica, elija la que le guste.

  • Vía oral: en forma de pastillas, es la menos indicada para quien sufre hipertensión y el mejor medio para quienes tienen el colesterol alto.
  • Cremas vaginales: mejoran los casos de atrofia vaginal, pero tienen menos efectos sobre la osteoporosis.
  • Vía percutánea: es un gel que se extiende sobre el abdomen, la cara interna de los brazos, los muslos, los hombros y el cuello. Es la vía recomendada para las hipertensas.
  • Parches transdérmicos: se colocan en la nalga. El medicamento se absorbe a través de la piel. Esta fórmula también está indicada en hipertensas.
  • Vía nasal: es un spray y el sistema más novedoso del mercado.
  • Anillos vaginales: se colocan en el interior de la vagina permanentemente o en ciclos de 21 días.
  • Implantes subcutáneos: mediante una pequeña incisión, se implanta en el abdomen cada seis meses aproximadamente. Se recomienda para mujeres sin útero.

Detractores de la Terapia Hormonal Sustitutiva

La THS tiene también detractores. El origen de la polémica entre los profesionales sobre la terapia hormonal hay que buscarlo en el informe WHI, el más importante realizado en el mundo sobre las consecuencias de la THS. Más de 16.000 americanas se sometieron a este estudio. La conclusión a la que se llegó fue que con la combinación hormonal utilizada aumentaba el cáncer de mama, pero también el riesgo de trombosis cerebral. Por el contrario, se descubrió que disminuían el cáncer de colon y las fracturas. Estos resultados hicieron que muchos ginecólogos españoles desaconsejaran el tratamiento.

Sin embargo, otro sector de la profesión médica es muy crítico con el estudio WHI, ya que considera que no puede extrapolarse a las españolas porque las mujeres analizadas recibieron un combinado de hormonas que aquí se utiliza muy poco (el estrógeno era de origen animal y el gestágeno muy antiguo), eran mayores de 63 años en sus mayoría, con problemas de obesidad en un 34% y de hipertensión en otro 34%, y con unos hábitos alimenticios muy diferentes a los nuestros.