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usar desodoranteEl uso de un desodorante corporal es absolutamente imprescindible desde la adolescencia, una edad especialmente problemática en la que los cambios hormonales provocan un exceso de sudoración y, por tanto un mayor peligro de olores indeseados.

El uso de un buen desodorante es una regla básica de higiene personal directamente relacionada con el respeto a nuestros semejantes.

Es cierto que algunas personas sudan más que otras y que hay incluso momentos o etapas de la vida en las que se transpira más y el olor del sudor es también más fuerte, pero no es menos cierto que la cosmética y la farmacología moderna ofrecen productos suficientes para acabar con cualquier problema de exceso de sudoración siempre, eso sí, que se cumplan con las reglas básicas de higiene.

En cualquier caso, las personas con exceso de sudoración habitual pueden contribuir a paliarlo siguiendo unas normas de higiene específicas:

  • Extremar la limpieza personal y utilizar desodorantes especialmente formulados para este problema y que pueden encontrarse sin problemas en las farmacias. Estas personas deberían llevar siempre consigo, o tener en su lugar de trabajo, un bote extra de desodorante para, siempre que sea necesario, hacer una escapada al baño y proceder a un aseo de emergencia.
  • Estar especialmente atentos en determinados momentos en que el problema puede agravarse por circunstancias hormonales (hay mujeres que transpiran más y notan que su olor corporal cambia durante la menstruación), psicológicas (ante un examen o una situación que nos produzca estrés o nerviosismo), o de cualquier otro tipo (la práctica de deportes, la estancia en lugares cerrados y sin aire acondicionado, etc).
  • Tener cuidado con determinadas comidas y bebidas que puedan favorecer un exceso de sudoración, como los encurtidos picantes, los guisos muy especiados o el exceso de alcohol.
  • No utilizar prendas de fibras artificiales, como nylon, rayón o lycra, ya que el olor se impregna en ellas con más facilidad. Ni que decir tiene que las personas con una transpiración excesiva deben ser también extremadamente cuidadosas con el lavado de sus ropas: no cambiarse de camisa en dos o tres días no ayudará en nada a paliar un problema de olor corporal, sino todo lo contrario.

Para evitar las irritaciones y rojeces provocadas por un exceso de sudoración es muy útil utilizar polvos de talco en las zonas críticas, como las axilas, las ingles y los pies. De hecho, el talco es un ingrediente habitual de muchos productos desodorantes.

Hay personas para quienes el exceso de transpiración se convierte en un verdadero problema que puede condicionar sus vidas y su relación con los demás, como es el caso de aquellas personas a quienes les sudan tanto las manos que difícilmente se atreven a saludar o a ser presentados.

Son personas que, aun extremando la higiene, sudan excesivamente por problemas hormonales y glandulares que sólo tienen solución, a veces incluso quirúrgica, en manos de especialistas médicos adecuados. Si este es nuestro caso, o el de alguien a quien conocemos y apreciamos, lo mejor es superar la vergüenza y afrontarlo.