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buen matrimonioEl tiempo, los problemas, los silencios, los desencuentros, la misma rutina diaria, los hijos y los conflictos vividos durante años, pueden acabar con un buen matrimonio e incrementar el distanciamiento emocional ya que no hacen sino discutir por todo y apenas se hablan.

Los puntos que siguen pueden ayudar, si hay buena voluntad por parte de marido y mujer, a recuperar el diálogo familiar y un mayor acercamiento.

1. Interesarse por cómo le va o le ha ido al otro en los acontecimientos más triviales y cotidianos

Sentir la mutua sintonía en las pequeñas cosas del día a día y que no falten jamás esos minutos de encuentro sereno, afectuoso y tranquilo, que tiene un buen matrimonio, para ocuparte de lo que le ha ocurrido y le importa a la persona con quien compartes tu vida.

2. Aprovechar todas las oportunidades que se presenten para estar juntos y charlar, no importa cual sea el tema de conversación

Lo verdaderamente unificador es el tono distendido, dialogante, de complicidad mientras se comparte el cuarto de baño y se arreglan juntos, mientras el marido prepara la ensalada o pone la mesa y la esposa cocina o prepara un postre, etc… Lo importante es favorecer y propiciar el sentimiento y la experiencia de cercanía, de intimidad.

3. Reservar unas horas a la semana a nuestro cónyuge

Para estar solos, sin niños, sin nadie, sin prisas, sin teléfono y merendar, cenar, dar una larga caminata. Al menos una vez por semana todo buen matrimonio debe dar prioridad a estar juntos una mañana o una tarde sin otra ocupación que disponer de todo el tiempo para compartir cosas.

4. Cada día hay que encontrar unos minutos para comunicarse

Por la mañana, a medio día, o por la noche, hay que reservar al menos 20/30 minutos para comentar los asuntos de ese día, urgencias de última hora, novedades que hayan surgido en relación con el hogar, los hijos, etc… y expresarse el mutuo afecto con gestos y palabras.

5. Abordar temas de conversación que sabemos son de gran interés

De interés para nuestro cónyuge o pareja. No siempre se ha de hablar de asuntos familiares, de hijos, de estudios. Preguntarse cuáles son los temas que encandilan al otro, qué le hacen vibrar y abordarlos.

6. Romper la monotonía es una de las claves del buen matrimonio

En lo que se refiere a las actividades y programar aquellas que, sabemos por experiencia son del agrado de los dos: viajes, excursiones, ir a bailar, cenar solas, compartir con otros matrimonios, cine, teatro…

7. Ser exquisitos en las formas y modos de hablar

Y a la hora de hacer una corrección o advertencias. Si tratas al otro como un niño/a al que das una reprimenda, cometes un gravísimo erro.

Si dices: Ya hablaremos tú y yo de esto largo y tendido; por ejemplo estás anunciado una buena filípica y tu pareja se pondrá a la defensiva. Lo mismo ocurrirá si utilizas mensajes en tú, que siempre se toman como reproche. Es mejor utilizar el yo y nosotros: Todos nos dejamos levantada la tapa del W.C., a ver si lo recordamos.

En las quejas, hay que proponer soluciones: ¿Qué tal si….? ¿Qué sugieres que podríamos hacer? Y en forma de pregunta para que vea que contamos con su opinión.

8. No hay que tener miedo a hablar de temas conflictivos o delicados

En un buen matrimonio hay saber que se puede hablar de todo, sin que el otro nos juzgue y condene al instante. Pueden ser temas delicados: sexo, dinero, economía familiar. Si hablamos de lo que sentimos y de las dificultades para abordar un tema concreto, ya estamos preparando el camino. Un buen preámbulo sería este: Deseo hablarte de algo que no sé cómo enfocarlo.

9. Recordar que es la práctica quien nos hace maestros

Hay que hablar mucho y de todo, y que el otro tenga la certeza de que deseamos su presencia y disfrutamos con ella.

10. Tener en cuenta que no hay nada perfecto

Recordar que en los matrimonios más unidos y casi perfectos hay un 70% de asuntos en los que jamás se ponen de acuerdo; lo inteligente es centrarse en el 30% restante de temas en los que podemos coincidir.