Compartir

estambul nocturnaOriente es Oriente y Occidente es Occidente, y jamás se encontrarán”. Estas palabras de R. Kipling pueden servir de iniciación para comprender una de las fronteras que separa ambos mundos: Turquía.

Turquía es uno de los países más grandes del mundo. Sin embargo, el 70% de sus 65 millones de habitantes se concentran en las grandes ciudades. Por esta razón la vida nocturna resulta de lo más estimulante y viva. En cualquier urbe turca disfrutaréis de una oferta amplia y única, compuesta por calles siempre transitadas, bares, night clubs, baños turcos y otras variedades autóctonas. Las diferencias entre sexos siguen siendo importantes. En muchos lugares las mujeres no son bien vistas, pero existe cierta tolerancia cultural desde que el país se convirtió en destino turístico, así que las turistas no debéis preocuparos demasiado si mantenéis unos mínimos de discreción.

Para empezar la noche, se recomienda vestir prendas cómodas y en primer lugar visitar una “meyhana” o, lo que es lo mismo, un típico bar turco donde se puede tomar un piscolabis y bebidas en un ambiente que mejora a medida que avanza la noche. Una vez allí pide un “raki”, el brandy local. Las más famosas “meyhanes” de Turquía se encuentran en el Cicek Pasaj, en Beyoglu, Estambul, una zona de calles ruidosas y llenas de flores con músicos que consiguen crear la mismísima imagen de la intensidad. Las “birahanes” son similares a las “meyhanes”, pero algo más básicas. En estos lugares la cerveza es más importante que la comida. Es difícil encontrar a una mujer turca en un establecimiento de este tipo, pero se espera que las extranjeras rompan las normas. Éstas suelen ser bien recibidas, aunque no es recomendable que una chica se adentre sola en una “reserva” masculina de estas características.

Si tenéis ganas de algo más exótico, podéis acudir a un “show oriental” en algún night club. Muy abundantes, en ellos se puede admirar la danza del vientre, algo que puede cambiar vuestra percepción del arte y de cómo éste puede integrarse en los gestos más cotidianos de la vida. Eso sí, vigilad cuando alguna chica os ofrezca una charla amistosa, porque existe una tarifa especial y la conversación puede resultar más bien cara, así que el consejo es que averigüéis los precios de las cosas que vais a consumir antes de hacerlo. Los lugares con este tipo de espectáculo son fáciles de reconocer por las luces de neón y las fotografías de la entrada.

También encontraréis diversión en ambientes más urbanos y convencionales, como los clubs donde la música es esencialmente rock. La mayoría de estos locales permanecen abiertos toda la noche. La cultura gay también está bien organizada y existen muchos garitos con una amplia oferta, aunque la mayor parte de ellos se halla en Estambul. En cualquier caso, lo mejor es que antes de salir consultéis la agenda de la emisora “ACIC radio”, que incluye actos de todo el país. Y otro consejo nocturno: llevad siempre vuestro pasaporte encima.

A la mañana siguiente, se recomienda ir a un café para repasar las vicisitudes de la velada anterior. Además, tomar café en Turquía es toda una ceremonia que puede convertirse en un ritual que dura horas (no olvidéis probar alguna de las especialidades dulces como el “lokum” o la “baklava”). Por último, podéis acabar vuestro proceso de “turquización” acudiendo a un “hamam”, un baño típico del país. Si repetís este ceremonial, en pocos días os sentiréis como verdaderos turcos.