Compartir

turismo pontevedraPontevedra es la más pequeña de las provincias gallegas y la más bonita. La zona de la costa por descontado, pero también el interior, salpicado de monasterios, pazos, cruceros, iglesias, petos de ánimas y balnearios, tiene mucho encanto. Queda añadir el aliciente de la gastronomía para el turismo, con abundancia de pescados y mariscos y cómo no, los vinos, ocupando un puesto de honor el glorioso albariño de Rias Baixas, el que mejor acompaña a las sabrosas ostras gallegas.

En el ranking monumental Pontevedra ocupa un dignísimo segundo lugar después de la grandiosidad de Santiago. Todo el casco antiguo, que ha ido adaptándose sin estridencias a las necesidades urbanas, es hermosísimo. Las plazas de Leña, La Ferrería, Teucro -con espléndidos pazos blasonados-, Verdura, Pedreira, Méndez Nuñez o Santa María, son un ejemplo de sensibilidad y respeto por el patrimonio arquitectónico de la ciudad.

La basílica de Santa María es el monumento religioso de mayor relieve de Pontevedra (s.XVI), de estilo gótico-isabelino con una impresionante fachada plateresca obra de Cornelius de Holanda. En el recorrido por el casco antiguo os encontraréis también con la iglesia de La Peregrina -hito importante en el Camino portugués a Santiago y para cualquier turista que visite Potevedra- donde se venera a la patrona de la ciudad; es una construcción barroca del s. XVIII cuya planta reproduce la forma de la vieira, la concha de los peregrinos; la iglesia de San Bartolomé (s. XIII), con una Magdalena de Gregorio Hernández, la iglesia de San Francisco (s. XIV), el monasterio de Santa Clara (s.XIV), las Ruinas de Santo Domingo (s.XIII), o el Museo Provincial, que ocupa dos pazos urbanos del siglo XVIII unidos por un gracioso puente… Todos están en el reducido espacio del cuidadísimo centro histórico, compartiendo vecindad con hermosas edificaciones de piedra,que lucen escudos en las fachadas.

Si de día el recinto antiguo de Pontevedra es de una belleza aplastante, no dejéis de visitarlo también por la noche, cuando los monumentos están iluminados. Os vais a quedar boquiabiertos ante el espectáculo.

Después de comer, daros un paseo hasta La Alameda, fuera ya del casco antiguo pero relativamente cerca, para ver la desembocadura del río Lérez y los cuidados jardines de Vicenti. Otro punto de interés paisajístico y para el turismo en Pontevedra es el Mirador de Cotoredondo, en el monte del mismo nombre, que pertenece a la villa de Figueirido, a 8 km de Pontevedra. Es una magnífica atalaya desde la que se ven las tres rías: la de Pontevedra, la de Vigo y la de Villagarcía de Arousa.

De viaje por Pontevedra debéis pasar la noche en Soutomaior, a 14 km de Pontevedra por la antigua carretera de Vigo y hacia el interior. En cuanto pongáis los pies en ese trocito de paraíso terrenal va a ser difícil sacaros de él. De todas formas, no olvidéis hacer una escapada a Arcade, que lo tenéis muy cerca. En este pueblo costero famoso por la bondad de sus ostras nace la ría de Vigo. Sólo es cuestión de elegir cualquiera de los locales, el que más os guste, y pedir una docena de ostras como aperitivo, a la espera de otros mariscos o pescados que redondeen el menú. Por descontado, un fresco albariño en las copas, porque si cada vino tiene su momento, éste es sin lugar a dudas el que le corresponde al aromático y elegante vino gallego.