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turismo PigalleLo que hace de París una ciudad incomparable es que realmente sabe vivir y transmitir el espíritu de las dfierentes culturas y comunidades que lo habitan. En cada uno de sus barrios hay lugares de interés, museos, galerías y monumentos que merecen visita exclusiva, pero sólo mirar las fachadas de los edificios ya es un lujo. Si además son las de Pigalle, se trata de un vicio.

No le restaremos encanto a Montparnasse, Champs d’Elisée o Montmartre, pero Pigalle lo combina todo y durante las 24 horas. Localizado al norte de París, el barrio de Pigalle bordea Montmartre. Sin embargo, está bien diferenciado de este pintoresco y pictórico barrio, y resulta casi una zona autónoma, que destaca, sobre todo, por su distendido ambiente sexual, algo que se concreta en la gran cantidad de sex shops, clubs, cines y señoras y señores que ofrecen sus encantos a cambio de compensanciones económicas.

Este mercado parece tan normal e integrado al paisaje de estas calles que el visitante no interesado en este comercio casi no le presta atención y se concentra en los cafés baratos y genuinamente parisinos que salpican Pigalle y que están abiertos durante la noche, a menudo con concierto en directo incluido. Y si con tanta noche por delante uno siente hambre siempre encontrará un pequeño restaurante o bistro donde comer cuesta la mitad que en el resto de la ciudad.

Sin embargo, para qué engañarse, uno de los lugares más visitados por estos lares es el museo de la Erótica, que ocupa cuatro plantas de un edificio situado en la misma plaza de Pigalle. Los responsables de las exposiciones del museo demuestran tener gran conocimiento del tema y de cómo la erótica influye en la cultura, estilo de vida, carácter nacional y la consiguiente evolución de la sexualidad humana. Así, se analizan desde los símbolos fálicos y los coitos más simples hasta las modernas fantasías amorosas a través de fotografías, esculturas, piezas de arte y artesanía. Además, la exposición incluye muchos detalles divertidos que provocan la sonrisa inmediata.

Una sonrisa que se mantiene al pasar junto a los famososo Follie Bergers y Moulin Rouge, situados en la calle du Caire, a sólo unos pocos metros del Museo. Aquí se encuentra el centro de la noche de Pigalle, con clubs y discotecas impresionantes como las de Moloko y Locomotive. Estos son algunos de los clubs parisinos más famosos, de manera que a veces las colas para acceder a ellos son largas, pero los precios son realmente muchos más bajos que los del París central.

El alojamiento es fácil de encontrar en esta zona. Hay hoteles, hostales y bed & breakfast en casi cada esquina. El problema es que la mayoría de ellos suelen cobrar por horas.