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turismo moscuLos cambios que han sacudido Rusia en los últimos años se reflejan sobre todo en Moscú. Esta gran ciudad ha sido siempre un lugar de interés para aquellos viajeros que querían experimentar como era la vida al otro lado del telón de acero durante la guerra fría. Ahora sigue siendo un lugar diferente a todos los demás.

Las cosas han cambiado mucho en Moscú, hasta el turismo y el ocio. El capitalismo trajo nuevas reglas del juego y sólo unos pocos tienen la oportunidad de jugar en la primera división. Estas circunstancias provocan muchos absurdos, como el hecho de que un salario medio equivalga al pecio de dos bebidas en cualquier local del centro. Sin embargo, los clubs nocturnos y las discos siguen abriendo por doquier, y, aunque los dias de “discotequerismo” se acabaron, afortunadamente, lo cierto es que la fauna que se concentra en estos lugares es de tal variedad que satisface a cualquier imaginación.

Existen también muchísimos locales con música en directo de todos los géneros. Algunos lugares son muy caros y otros muchos ejercen de manera estricta su derecho de admisión porque seleccionan su clientela siguiendo la moda más in en Europa y Estados Unidos. En cualquier caso este tipo de sofisticados locales se ponen de moda tan rápidamente como desaparecen y les cuesta mantenerse. Pero también hay clubs menos pretenciosos con cómodos sofás escondidos en sotanos oscuros con buena música y ambiente relajado, e incluso puede que allí encontréis, ajeno a todo y en una esquina, a un ajedrecista en plena partida.

Además de su marcha, Moscú sigue mereciendo figurar entre las ciudades más interesantes del mundo por sus atractivos culturales. No hay visitante que no quede impresionado por la Plaza Roja, el corazón histórico y espiritual de la ciudad, construido a finales del siglo XV. El nombre de la Plaza Roja (Krasnaya ploshchad) en su origen no tiene nada que ver con el comunismo, sino que proviene de “krasniy”, una antigua palabra rusa que significaba “bonito”, un termino que paso a significar “rojo” puesto que este color no era muy común en este lugar durante los larguísimos meses invernales.

El Kremlin también se encuentra aquí, por lo que la plaza es un lugar óptimo para adentrarse en la “historia rusa”. En esta amplia zona se encuentran las principales atracciones de la ciudad, con abundantes iglesias, galerías y museos. Aunque la proximidad no quiere decir que los podáis visitar pronto, conocerlos todos mínimamente os llevara al menos dos dias.

Moscú es enorme, por lo que la mejor manera de desplazarse y hacer turismo en Moscú es utilizar el metro, que recorre toda la ciudad, es barato y bien organizado. Eso si, vigilad, porque la tasa de criminalidad es muy elevada en Moscú. Los taxis tampoco son caros y si fácilmente reconocibles, puesto que la mayoría de ellos son volgas amarillos. Las paradas de autobús están marcadas con una senal amarilla y una “A” (de autobús), los trolebuses llevan una ‘T” cirilica, similar a una “m” (de trolebús) y en color azul, y en el centro hay tranvías, cuyas paradas son de color crema y con una “t” (de tranvía).

La mayor parte de los hoteles de la ciudad tienen precios desmesurados para loque ofrece, especialmente los del centro, gran inconveniente para los turistas. Es preferible que busquéis habitación en las zonas de “Oktyabrskaya ploshchad”, “Leninsksiy prospekt” y “Sparrow Hills”, localizados al sur y al suroeste del Kremlin. Si necesitáis ayuda, podéis acudir a la Intourist, la oficina de información turística situada en la plaza Manezhnaya y especializada en estas lides, o bien a la central de reservas del aeropuerto de Sheremetevo-2. En cualquier caso no pagués más que una noche por si acaso decidís cambiar.