Salud

Tratamiento del sobrepeso, diagnostico y consecuencias

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tratamiento sobrepesoEn la mujer, los kilos de más se dirigen de inmediato a las caderas; en el hombre, al abdomen. Cuestión genética. Pero esta diferencia no es trivial. Mientras el sobrepeso ubicado en piernas y glúteos afecta casi exclusivamente las articulaciones, la grasa abdominal se asocia a patologías más graves, como diabetes y enfermedades cardiovasculares.

La obesidad es una enfermedad crónica. El sobrepeso aumenta con la edad hasta alrededor de los 60 años en ambos sexos y es mayor en mujeres en todas las edades, especialmente en las de estrato social bajo.

La revista norteamericana Nature, afirma que el peso corporal está determinado por la interacción de factores genéticos, psicológicos y ambientales. Cuando la masa grasa constituye más del 30% del peso total de la mujer y más del 25% del peso del hombre, se habla de obesidad.

El sobrepeso se asocia a varios trastornos. Uno de ellos es el síndrome metabólico, que se caracteriza por el aumento de la hormona insulina. Esto produce tendencia a la diabetes, hipertensión arterial, alza del colesterol y enfermedades cardiovasculares. Aparte del síndrome metabólico, la obesidad está relacionada con mayor riesgo de cáncer de mama y de endometrio en la mujer y de colon en ambos sexos. Se asocia a patología ginecológica y digestiva y provoca problemas respiratorios, como ronquido y apnea del sueño. Puede producir también hígado graso, una patología que antes se pensaba que era benigna y ahora se sabe que puede llegar a ser tan grave como la cirrosis de tipo alcohólica.

Peras y manzanas

Para determinar qué tan peligrosos son esos kilos de más, la pregunta ya no es sólo «cuántos» sino «dónde». No toda la grasa se acumula en el mismo lugar y esta distribución es la que determina el riesgo para la salud.

En 1956, un médico francés observó que cada sexo tiende a engordar de forma característica. Las mujeres premenopáusicas acumulan kilos en glúteos y muslos, por lo que se dice que adquieren forma de pera. Los hombres, en cambio, los depositan en la zona abdominal, por lo que esta distribución es llamada de tipo manzana.

Mientras la obesidad femenina o ginoide afecta principalmente las articulaciones, la obesidad masculina o androide se asocia a males mucho más graves, como diabetes y enfermedades vasculares.

Estos distintos patrones de obesidad están regulados por los genes y las hormonas. Prueba de esto es que, después de la menopausia, las mujeres cambian su patrón de distribución adiposa de ginoide a androide. Esto se debe a que después de la menopausia bajan las hormonas sexuales femeninas, los estrógenos. Las hormonas masculinas, los andrógenos, al estar en mayor cantidad, hacen que la grasa se distribuya en el abdomen. Aparecen así las mujeres con obesidad tipo manzana, que corren los mismos riesgos de síndrome metabólico que los hombres. Sin embargo, esto puede evitarse con la terapia hormonal de reemplazo.

Grasa visceral vs. grasa subcutánea

El que una distribución sea más peligrosa que la otra se debe a que no todas las células grasas son iguales. Las celúlas adiposas viscerales, llamadas así porque se sitúan sobre las vísceras, tienen un metabolismo más activo que las células que están bajo la piel o subcutáneas. Esto significa que responden más fácilmente a la acción de mensajeros sanguíneos llamados catecolaminas y liberan ácidos grasos a la sangre.

Un exceso de ácidos grasos produce a la larga una resistencia a la hormona insulina. Debido a esta resistencia el páncreas secreta mayor cantidad de insulina. El exceso de insulina lleva a una contracción de los vasos sanguíneos, una retención de sal y un aumento del volumen plasmático. El resultado: hipertensión arterial. Por otro lado, el aumento de la insulina eleva los triglicéridos, disminuye el colesterol «bueno»y puede subir el colesterol «malo».

Por último, el aumento de la insulina hace que el hígado produzca más glucosa y que el músculo la capte menos. Aumenta la glucosa en la sangre y se produce la diabetes.

Para prevenir hay que medir

Se dice que la obesidad riesgosa es la tipo manzana o androide. Esto es cierto, pero no es la forma global lo que importa. No es necesario que usted se mire al espejo para averiguar a qué fruta se parece, ya que la mayoría de las mujeres tienden a engordar en forma de pera y los hombres en forma de manzana.

Es algo genético. Lo importante es saber cúanta grasa tiene acumulada en la región abdominal, ya sea usted hombre o mujer. Hay dos formas de determinarlo: calculando la relación entre cintura y cadera, o midiendo el perímetro de cintura. Para el primer cálculo, se mide la cintura en su punto más estrecho y se divide por el perímetro de la cadera medido en su punto más ancho mientras la persona está de pie. Cuando en la mujer esta relación es mayor de 0.8 y cuando en el hombre sobrepasa 1.0, existe riesgo de desarrollar el síndrome metabólico.

El riesgo también se puede establecer midiendo solamente el perímetro de la cintura. Si es más de 80 centímetros en la mujer y más de 92 en el hombre, se recomienda que la persona baje de peso. Estas cifras corren para mayores de 17 años.

Tratamiento del sobrepeso

Si después de medir su cintura usted descubre que está en riesgo, lo más recomendable es que consulte a un especialista en obesidad. Un tratamiento de sobrepeso profesional dura aproximadamente de 2 a 4 meses. En la primera consulta, se evalúa la composición corporal del paciente.

Para esto, un nutricionista mide el grosor de cuatro pliegues (bicipital, tricipital, subescapular y subilíaco), el gasto energético, la cantidad de grasa total y los perímetros de cadera y cintura. Esta medición se repite mensualmente. Se espera que el paciente baje entre 800 y 1.200 gramos por semana. Los perímetros van bajando en forma muy variable e individual, por lo que se usan para hacer el diagnóstico pero no para evaluar el éxito del tratamiento. Lo más fácil para evaluar el progreso es el peso, ya que se puede verificar semanalmente.

Todos sabemos que lograrlo no es fácil. Estar consciente del gran número de enfermedades que la obesidad trae consigo puede servir de motivación. O de escarmiento. Lo importante es no olvidar la ayuda de la huincha. Para prevenir, lo primero es medir. Cuestión de segundos. Y de centímetros.

Enfermedades asociadas con un exceso de grasa abdominal

  1. Intolerancia a la glucosa
  2. Resistencia a la insulina
  3. Aumento de los triglicéridos, aumento del colesterol malo (LDL) y disminución del colesterol bueno (HDL)
  4. Diabetes mellitus tipo II
  5. Enfermedad coronaria
  6. Hipertensión arterial
  7. Accidente vascular encefálico
  8. Hiperuricemia (aumento del ácido úrico).