Enfermedades

No todos los trastornos mamarios son malignos

transtornos mamariosExiste una serie de enfermedades en las mamas que no son malignas pero que provocan serias molestias. Son, entre otras, el dolor, los quistes, las infecciones y la secreción por el pezón.

Trastornos benignos son el dolor mamario, los quistes, la enfermedad fibroquística, el fibroadenomas, la secreción por el pezón y la infección.

  • Dolor mamario. Se le llama también mastalgia y es el típico dolor que se produce antes o durante la menstruación y probablemente se debe a los cambios hormonales que trae consigo el período. En ocasiones, los quistes mamarios pueden provocar dolor. En la mayoría de las mujeres, no es intenso y desaparece por sí solo con el paso de los meses o de los años. Cuando es intenso, las menos, puede ser tratado con medicamentos.
  • Quistes. Son bolsas llenas de líquido que se desarrollan en la mama y que pueden palparse con facilidad. No se conocen sus causas, aunque se supone que puede existir una relación con lesiones. Cuando provocan dolor, es aconsejable consultar al especialista, quien deberá extraer líquido de los pechos para examinarlo y comprobar si de ese modo el quiste desaparece. Si el contenido es sanguinolento o de color marrón o si el quiste reaparece antes de 12 semanas después del drenaje, se extirpa quirúrgicamente en su totalidad porque siempre cabe la posibilidad de que se desarrolle un cáncer en la pared del quiste.
  • Enfermedad fibroquística. Es un trastorno frecuente y consiste en la aparición simultánea de dolor mamario, quistes y bultos benignos. En rigor, no es una verdadera enfermedad; la mayoría de las mujeres tiene bultos en sus mamas, generalmente en la parte superior. La mayor parte de las mujeres con quistes en sus mamas no tienen un mayor riesgo de desarrollar cáncer. Es posible que lo que sí requiera este trastorno fibroquístico sea el tratamiento de los quistes.
  • Fibromas mamarios. Los tumores fibrosos mamarios, denominados también fibroadenomas, son bultos pequeños, benignos, de consistencia sólida, compuestos de tejido fibroso y glandular. Estos tumores suelen aparecer en mujeres jóvenes, con frecuencia en adolescentes. Son móviles, tienen bordes claramente definidos que pueden palparse mediante la autoexploración y parecen bolitas pequeñas y escurridizas. En general, estos bultos pueden extirparse quirúrgicamente sólo con anestesia local, pero reaparecen con frecuencia. Sólo después de la extirpación de varios tumores y de comprobar que son benignos, la mujer y su médico pueden decidir dejar de extirpar otros que puedan aparecer de nuevo. Otras clases de masas sólidas mamarias benignas son el endurecimiento del tejido glandular (adenosis esclerosante) y tejido cicatricial que reemplaza al tejido adiposo lesionado (necrosis grasa). El diagnóstico requiere la toma de muestras de tejido (biopsia) y su posterior examen.
  • Secreción por el pezón. La salida de secreción por el pezón no es necesariamente algo anormal, incluso en las mujeres posmenopáusicas. Menos del 10 por ciento de las mujeres con este trastorno tiene un cáncer. De todas maneras, cualquier secreción por el pezón debería ser evaluada por el médico. Una secreción sanguinolenta casi siempre está causada por un tumor benigno en el conducto mamario (papiloma intraductal). Algunos pueden palparse, mientras que otros pueden detectarse mediante una mamografía. Si una mujer está preocupada por la secreción, generalmente el médico puede extirpar el bulto en la consulta con anestesia local. Una secreción lechosa (se denomina galactorrea) en una mujer que no ha dado a luz suele indicar un problema hormonal.
  • Infecciones y abscesos. La mastitis es una infección mamaria poco frecuente, excepto en períodos próximos al alumbramiento o tras una lesión. En ocasiones, el cáncer de mama produce síntomas similares a los de una infección mamaria. Una mama infectada tiene un aspecto rojizo e hinchado, es dolorosa al tacto y se nota caliente. El tratamiento adecuado es la administración de antibióticos. Un absceso mamario, que es más raro, es una acumulación de pus en la mama y puede aparecer cuando una infección no ha tenido tratamiento. Se trata con antibióticos y, en general, se drena quirúrgicamente.