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trabajar vivirHace unos días llamé a una antigua compañera de trabajo, estuvimos trabajando codo con codo casi 3 años y en ese tiempo nos hicimos muy amigas porque pasábamos largas horas al cabo del día juntas.

Miles de situaciones críticas y momentos de risa colectiva, cientos de compradores insoportables y otros tantos encantadores, es lo que tiene cuando estás de cara al público. Tienes que salir airosa como si se tratara de una batalla en pleno coliseo romano.

Pues bién, mi amiga contestó a mi llamada algo sofocada, acababa de tener una bronca con su jefa que por fortuna no estaba cuando yo trabajaba en aquella empresa. Su tono de voz, bastante fuera de tono, me hacía saber que Ariel había tenido un día malo, pésimo, para borrarlo de su mente y como mi curiosidad me estaba haciendo casi explotar le pregunté por el suceso. Ariel me dijo que llevaba trabajando desde las nueve y media de la mañana y que acababa de salir del centro cuando la llamé yo, eran casi las nueve de la noche…

El enfado no era para ese tono de voz, era para enfurecer como una manada de lobos salvajes capturados por furtivos, algo incomprensible e inhumano, ¿ quién puede soportar una jornada laboral de casi doce horas ?, ¿ dónde está la vida después del trabajo ?

Con una jornada así las personas no tendrían tiempo para su vida privada, ya que si desglosamos las 24 horas que tiene un día, trabajamos 12 horas, dormimos 8 horas y nos quedan 4 horas restantes para ocio, aunque de esas 4 horas mágicas debemos descontar el tiempo que nos lleva llegar a nuestro trabajo, en el caso de Ariel son 2 horas, una de ida y otra de vuelta, por lo tanto mi amiga tendría 2 horas al día para disfrutar su tiempo libre, ¿dónde vamos a llegar con esta situación?

Las empresas quieren deshacerse de personal y como corren tiempos de crisis aprovechan la oportunidad para bajar de plantilla y aumentar el trabajo a quien permanece en sus manos manchadas de abuso de autoridad, amenaza y que siembran miedo hacia la base de la pirámide laboral, es decir, mi amiga Ariel y cientos de personas en su idéntica situación.

Lo más grave de esta situación es que las personas conseguimos adaptarnos a este tipo de trabajo, ya sea por miedo a un despido, en mi opinión improcedente, o a cualquier tipo de vejación laboral, mobbing, acoso etc. No permitas que tu trabajo ocupe más tiempo que tu vida personal y si tu jefe no tiene vida después del trabajo como es el caso de la nueva jefa de Ariel, plántale cara pero siempre con educación y ética profesional, las leyes sirven para cumplirlas y el diálogo es la base de toda comunicación.

Que te aprieten pero que no te ahoguen, lucha por tus derechos y por el de tus compañeros.