Compartir

samoaTonga y Samoa son dos archipiélagos de los muchos que emergen en el Pacífico Sur. Están emplazados entre los 13º y los 23º de latitud Sur, magníficamente escoltados por Fiji (izquierda) y la Polinesia francesa (derecha), a unos 3.000 kilómetros al noreste de Nueva Zelanda.

Tonga está formado por un total de 170 islas, bajas, no demasiado grandes, algunas minúsculas de verdad; con volcanes, aguas de cristal y la más variada gama de colores que se pueda imaginar en un arrecife de coral. Abundan la selva, los cocoteros y palmeras de todo tipo. Arenas blancas como el talco. El archipiélago se divide en tres grupos de islas (Tongatapu, Ha’apai, Vava’u).

Samoa, por el contrario, está formado por sólo 9 islas, aunque de un tamaño mucho mayor. Es terreno más montañoso y comparte las naturaleza coralina y volcánica y la transparencia del mar.

Ambos son lugares de gente afable y simple, sin lujos. Todavía realizan sus danzas tribales y rituales diarios. Para los habitantes de estas islas, los días no deparan grandes sorpresas, se vive sin prisa, en monotonía. Para los visitantes, un lujo del que no disponen en sus lugares de origen. Aquí es posible olvidarse de todo porque nada se echa de menos.

Tonga es una monarquía donde están muy marcadas las clases sociales de la nobleza y el pueblo, pero todos los habitantes parecen aceptarlo de buen grado, pues su rey, es poco más o menos que una figura sagrada.

Samoa fue protectorado alemán y cuenta con una mayor presencia occidental e infraestructura turística, pero sigue siendo un paraíso, para muchos el lugar más impresionante de este mundo. Se puede definir de muchas formas, o de ninguna (por lo complejo de dar con una sola palabra que refleje todo cuanto supone este paraíso terrenal), pero una de las más acertadas y que mejor explican el ambiente cotidiano es la definición del compañero canario Juan José Jiménez, quien definió ya desde los primeros días a este lugar como el “País de las Chanclas”, refiriéndose al Reino de Tonga. El pareo y este cómodo calzado están omnipresentes. En Samoa podríamos añadir, el tatuaje.

Se trata de dos lugares en los que la practica de deportes acuáticos, especialmente el submarinismo y el buceo, representan un gran atractivo turístico, y con razón.