Compartir

tipos de aditivos alimentariosUn aditivo alimentario es cualquier sustancia que no se consume como alimento pero que se añade a los alimentos de forma intencionada y con una finalidad tecnológica en su fabricación, elaboración, preparación, tratamiento, envasado, empaquetado, transporte o conservación, sin que el aditivo o sus derivados den o puedan dar lugar directa o indirectamente a ser, un componente más de los alimentos o afectar a sus características.

Lógicamente no son aditivos aquellas sustancias que puedan estar contaminando los alimentos o aquellos otros productos que se añaden a los alimentos para enriquecerlos nutricionalmente como sucede con el calcio que se añade a algunos tipos de leche, o las vitaminas, etc.

Existen muchos tipos de aditivos alimentarios muy distintos unos de otros, unos de tipo natural y otros fabricados en el laboratorio artificialmente. Desde el punto de vista químico y teniendo en cuenta la gran diversidad de aditivos que existen, los podemos encontrar con moléculas distintas de polisacáridos, a veces grasas complejas, pequeños péptidos, proteínas, etc. Se calcula que en el mercado existen a disposición de la industria más de 4.000 tipos aditivos diferentes.

Tipos de aditivos alimentarios

Colorantes. Conservantes. Antioxidantes. Agentes emulsificantes, estabilizantes y espesantes y gelificantes. Agentes antiaglomerantes. Agentes de recubrimiento. Estructurante de textura. Agentes aromatizantes y potenciadores de sabor. Gasificantes. Endurecedores. Aditivos con efecto nutricional particular. Aditivos para goma de mascar.

Desde el punto de vista conceptual, no debe confundirse un aditivo con un auxiliar tecnológico o con un excipiente.

  • Los llamados auxiliares tecnológicos, son productos utilizados en la fabricación de un determinado alimento, que tiene un efecto pasajero en el proceso, y que desaparece posteriormente no encontrándose en el alimento final a consumir.
  • Los excipientes son materias que generalmente se utilizan añadiéndolos a los alimentos para servirles de vehículo o modificar sus propiedades organolépticas de manera que se facilite la incorporación al lugar en el que se pretende su efecto.

El uso de aditivos alimentarios se considera imprescindible en la industria alimentaria, para evitar el deterioro de los alimentos, y garantizar el consumo en las debidas condiciones sin riesgo para la salud. En sí mismo, por tanto, no representan un riesgo cuando se cumplen todas las garantías así como la legislación al respecto.

Las reacciones adversas a los aditivos alimenticios

Las reacciones adversas para la salud que pueden provocar los aditivos no son bien conocidas en sus mecanismos íntimos. Existen algunos efectos que se han detectado de forma aislada pero, en general, ha de decirse que en las dosis habituales y cumpliendo los requisitos legales, los problemas para la salud que representan estas sustancias son imperceptibles. No obstante se pueden considerar dos grandes grupos de reacciones adversas del organismo a los aditivos:

1- Reacciones Alérgicas: son las menos frecuentes. Se pueden producir por:

  • Mecanismos de sensibilización a los aditivos en algunas personas.
  • Mecanismos de autoinmunidad.
  • Problemas relacionados con la disminución de las defensas orgánicas.

2- Efectos de carácter no alérgico: las alteraciones que, en algunos casos, pueden producir en los procesos de neurotransmisión tanto del sistema nervioso central como en los nervios periféricos; los fenómenos de disminución de la actividad enzimática y en particular la inhibición de la cicloxigenasa que es una enzima (fermento soluble) que está implicada en la síntesis de protaglandinas con la inducción y liberación de algunos mediadores químicos en el organismo. En algunas personas la ausencia de determinados enzimas congénitas pueden disminuir o dificultar la metabolización de los aditivos.

El método más fiable para comprobar clínicamente la implicación de algun tipo de aditivo alimentario en una determinada enfermedad o patología, es la prueba de provocación oral. En estos casos, tras un tiempo en el que se elimina el consumo del aditivo sospechoso, se administra una dosis que se aproximará a la conocida como “dosis de ingesta diaria admitida” y la aparición simultánea de los síntomas servirá para confirmar la sospecha previa. Cuando recaiga en distintos aditivos, se repetirá la prueba en distintas fases con cada uno de los aditivos, hasta llegar a la confirmación.

En los hospitales y en concreto en los departamentos de alergología disponen de pautas de provocación de las que las más utilizadas son la de Johlin y Hortolani.

Recomendaciones en el consumo de aditivos alimentarios

Leer las etiquetas y elegir sistemáticamente los productos con menos aditivos. Recordar que algunos aditivos pueden aparecer camuflados con su nombre común y sin distintivo E correspondiente. Los alimentos con colores llamativos o muy intensos deben evitarse, pues casi seguro llevarán siempre colorantes. Los colorantes corresponden al distintivo E100-199.

Debe recuperarse en la cocina el gusto por los alimentos con su sabor natural, evitando al máximo los saborizantes y los glutamatos. Los alimentos en cuya publicidad aparece “sin conservantes ni colorantes” pueden ser engañosos. Muchas veces bajo esa aparente bondad se esconde otro tipo de aditivos. Tampoco los productos artesanales naturales garantizan que no tienen aditivos.

En general, deben evitarse aquellos alimentos que tengan muchos tipos de aditivos simultáneamente. Sobre todo es frecuente en algunos alimentos añadir colorantes y conservantes, tres o cuatro tipos de cada uno. En algunos casos, han circulado entre la población general fotocopias de listas falsas de aditivos que incluyen algunos que son totalmente inocuos.