Compartir

tener ansiedadQuizá alguna vez has sentido preocupación, inquietud o desasosiego sin saber por qué. Puede que hayas pensando que estabas ansiosa. Descubre en qué consiste tener ansiedad, cómo se manifiesta y cuál es el origen de este problema.

Un estado de alerta de la mente y el cuerpo ante un temor impreciso ante una situación de peligro, tiene la ansiedad como respuesta.

La vida nos atropella: más que vivirla nos vive; el estrés nos devora y carecemos de capacidad para afrontar las situaciones diarias.

Además de un malestar difuso, cuando la ansiedad es muy intensa, aparecen síntomas físicos como palpitaciones, respiración rápida, escalofríos, náuseas, dolor en el pecho y un nudo en el estómago.

Los motivos que provocan tal sintomatología son irracionales y desproporcionados porque son inconscientes.

El término ‘tener ansiedad’ está de moda porque describe un síntoma social de nuestros días. La ansiedad se puede padecer en diferentes grados, pero conviene saber que, cuando es muy alto, constituye la antesala de la angustia, que remite siempre a un sufrimiento psíquico cuyo origen suele estar localizado en los primeros años de nuestra vida.

El psicólogo John Bowlby explicaba el origen de la ansiedad como la respuesta que el niño pequeño da ante la ausencia de la figura materna o del adulto que lo cuide.

Mientras el adulto está cerca, el niño puede arriesgarse a experimentar. Va poco a poco conquistando el mundo, y cuando tiene algún tropiezo, pregunta cómo seguir adelante.

Si el adulto le responde y le alienta a continuar, intentará resolver la situación y sentirá que va dominando lo que le rodea.

Pero puede suceder que la persona de la que depende esté llena de angustia o de dificultades sin resolver y que, en lugar de fomentar la independencia del pequeño, se angustie cuando el niño se aleja, pensando que le va a pasar algo malo.

En realidad, el adulto se apoya en el pequeño y pasa a ser el apoyo de quien debería protegerle porque percibe que es lo que tiene que hacer para sentirse querido. No se puede tener ansiedad mayor que la que produce el miedo a perder el amor de las figuras de las que depende nuestra vida.

Cuando uno opta por ser honesto consigo mismo, también acaba siéndolo con sus padres y no deja de quererlos por reconocer sus defectos. Cuando más endebles seamos por dentro, más intentaremos aparentar lo contrario.

Nos costará defender nuestros deseos y seremos más vulnerables al estrés, que a veces sirve para evitar pensar quiénes somos, de dónde venimos y a dónde queremos llegar.

Por qué tenemos ansiedad. Señales de alerta

Cuando una inquietud imprecisa nos atrapa, puede que estemos ante un mensajero que intenta darnos noticias desconocidas sobre nosotros. Según los expertos en psicología profunda, en el inconsciente habitan todo tipo de sentimientos sin contradicción entre ellos.

Por ejemplo, podemos amar y odiar a la misma persona porque hemos proyectado sentimientos ambivalentes que provienen de la infancia.

Para salvar a la persona que amamos de nuestro rencor, reprimimos el sentimiento que nos molesta y nos quedamos con el que nos hace estar bien con ella. Pero el otro sentimiento no desaparece, sino que se desplaza a otro lado que lo representa.

Al verlo fuera, creemos haber escapado de él. Sin embargo, el tener ansiedad demuestra que, por muchas defensas psicológicas que organicemos, no es posible huir de nosotras mismas.