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retocar labios tecnicasA nuestras abuelas les horrorizaba la idea de tener una boca generosa y sensual. ¿Y ahora? Todo lo contrario. Parece que, en lo que a labios se refiere, cuanto más, mejor. Aunque hay algunos desastres, los resultados pueden ser muy positivos tras un retoque de labios. Pero cuando se cae en el exceso, el resultado es más propio del pato Donald y del pollo Calimero que de una mujer hermosa. ¿Cómo asegurarse un buen resultado? Ante todo, usando la cabeza y no dejándose llevar por falsas promesas. Después, poniéndose en buenas manos, expertas y prudentes y respetando sus consejos sobre lo que nos conviene.

Los materiales de relleno para labios más frecuentes

Existen tres tipos de de materiales de relleno para los labios. Los reabsorbibles necesitan retoques, pero permiten adpatarse a los cambios naturales del rostro. Los semipermanentes, han de inflitrase poco a poco en varias sesiones y duran entre dos y cinco años. Los permanentes, duran siempre. Antes de decidirse por este último tipo de material, es importante recordar que el rostro cambia inevitablemente con el paso del tiempo y que, por tanto, el relleno de la juventud puede acabar resultando extraño en la edad madura.

Ácido Hialurónico. Se comercializa como Hilaform, Restylane, Achial, Hilandez, Hilan Ses o Juvederm. No provoca alergias y tiene un efecto de relleno inmediato. Se puede utilizar en el contorno y en la parte carnosa de los labios. Es un material reabsorbible, y dura de tres a seis meses.

Colágeno. Es también unmaterial reabsorbible y se comercializa como Zyderm y Zyplast. Exige pruebas de alergia para evitar reacciones. Dura de seis a ocho meses.

Ácido Poliláctivo. Su nombre comercial es Newfill. Se puede usar en el contorno, para corregir surcos y arrugas, pero nunca en la mucosa. Es semipermanente y dura de dos a cuatro años.

Metacrilatos. Se llaman Artecoll o Dermalive. Deben usarse sólo en el perfil, y nunca para dar carnosidad, ya que pueden salir granulomas.

Es semipermanente y dura de tres a cino años.

Acrilamida. Se llama Aquamid y es una mezcla de gel y agua bioestable. Se puede retirar a partir de los seis meses del implante, aunque al tener que abrir, quedaría una cicatriz. Es permanente por lo que conviene usarlo con precaución.

Politetrafluoroetileno. Su nombre comercial es Gore-Tex, Soft-Form o Gore-Sam. Es un hilo que se introduce en el borde del labio para darle forma. Es un material inerte, que se puede extraer si fuera necesario. Deja el labio algo rígido.

Cuestión de bisturí en el retoque de labios

Aunque el sistema de corrección más frecuente de los labios es mediante infiltraciones, existen otros métodos quirúrgicos, como la queiloplastia de aumento. Consiste en cortar la mucosa labial justo en el contorno y coserla unos milímetros por encima de su borde natural para agrandarlos. Esta técnica sólo se recomienda para personas que tengan mucha distancia entre la nariz y la boca y que asuman que la cicatriz es inevitable.

Esta intervención se hace con anestesia local y exige no mover los labios en exceso durante al menos cuatro semanas, siguiendo una dieta blanda. Se reconoce fácilmente cuando los labios de la persona operada se ven demasiado gruesos de frente, pero, sin embrago, de perfil no salen disparados como sucede con las infiltraciones excesivas.

Recomendaciones antes de la operación

Ten mucho cuidado con los materiales no reabsorbibles, que no desaparecen gradualmente. Con el tiempo, el rostro va cambiando mientras el implante permanece, lo que puede provocar formas poco armoniosas.

Hay que considerar la propia fisonomía. No se puede aspirar a copiar los labios de Kim Basinger si la naturaleza no nos ha dotado de una boca generosa. Es importante tener en cuenta las propias limitaciones.

Es importante comprobar que el centro médico elegido dispone de la autorización administrativa para la actividad que realiza. Si tienes dudas al respecto, pide la titulación y colegiación del médico o consulta sobre la misma en el Colegio Provincial de Médicos de tu ciudad.

No dudes en preguntar. Infórmate de las ventajas e inconvenientes del tratamiento que vas a seguir. Y si el especialista te dice ‘no’, escúchale: no hay que dejarse llevar por expectativas irreales porque siempre fracasan.

No renuncies a la seguridad por ahorrarte unos euros. Y exige tu ‘ficha de registro’, un documento en el que se especifica el material y la cantidad utilizadas. Es importante, tanto a corto plazo como con vistas al futuro, en caso de que te hagas retoques, ya que el médico debe conocer qué te han infiltrado.