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tantra hinduEl mundo Oriental con sus milenarias doctrinas y modos de pensar se ha convertido en sinónimo bienestar y vida sana, todos los ámbitos de la vida tienen alguna connotación oriental, y el sexo no podía ser menos.

En lo que a este aspecto se refiere, una técnica que tiene hoy en Occidente fieles seguidores es el tantrismo o tantra hindú, que surgió en el siglo IV en la India como un movimiento religioso. La palabra tantra significa en sánscrito red y se vincula al sistema de creencias y prácticas que se entretejen y expanden a través de la conciencia para alcanzar el nivel máximo del conocimiento.

Rito y tradición en el Tantra Hindú

El tantrismo se divide en dos escuelas: la del dakshinamarga (mano derecha), que obedece a la doctrina de manera simbólica, y no establece una representación taxativa de los contactos sexuales, y la del vamamarga (mano izquierda), que continúa con las costumbres ancestrales de las más diversas ceremonias religiosas sexuales, en las que se incluyen ejercicios de meditación, dietas y técnicas respiratorias.

Es esencial tener una preparación mental y física para ejercitar el sexo tántrico. Sus seguidores no creen en el impulso espontáneo del deseo. El fundamento del sexo tántrico se encuentra en la dualidad yin-yan. El primero se identifica con lo femenino, simboliza la receptividad, la pasividad, la serenidad; el segundo representa lo masculino, la actividad, el impulso, la fuerza movilizadora.

Guardar la energía

Una de las premisas de esta doctrina es el dominio de las fuerzas energéticas. Para los seguidores del tantrismos, es importante que los coitos no sean orgásmicos, el hombre no puede eyacular, ya que eso significa perder energía. A la hora de realizar el amor, los miembros de la pareja se identifican con los diosos Shiva y Shakti, persiguiendo una unidad no sólo en lo sexual sino también en lo espiritual.

En la filosofía del tantra hindú, todos los juegos sexuales tienen un cierto parecido a un ballet amoroso. Cada movimiento debe ser armonizado en la forma correcta según una serie de técnicas previamente aprendidas, que luego permiten dar libertad al instinto de cada amante. El simple hecho de tocar y acariciar encierra para los tantristas toda una disciplina, no obedece a un acto instintivo.

Según esta doctrina, el tacto estático, apoyar por ejemplo una mano y dejarla inmóvil sobre el pecho o el vientre del amante, hace que se pueda transferir energía vital tras la concentración desbordante que provoca la excitación. En cuanto al tacto más dinámico, se recomienda desplazar las yemas de los dedos por todo el cuerpo de la pareja acompañando el movimiento de presiones suaves con la palma de la mano, rozamientos y fricciones cortas a largas, alternándolas.

A pesar de las técnicas que haya que aprender, depende de cada amante y de sus gustos el imprimirle más o menos fuerza a lo que haga.