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fumar durante el embarazoQue el tabaco tiene consecuencias negativas para nuestra apariencia y salud, es bastante conocido. Y también lo es que durante el embarazo estás consecuencias o perjuicios pasan al feto, afectándolo si cabe de mayor manera.

Cuando la mujer embarazada fuma, el humo pasa al feto; y, por otro, que la nicotina provoca vasoespasmos en una mujer en ese estado. Es decir, disminuye el calibre de sus vasos, por lo que al niño le llegará menos sangre y, además, aquella cantidad que recibe tiene mucho más monóxido de carbono. Esto hace que disminuya la cantidad de oxígeno que le llega al niño provocando ahogos y un menor desarrollo.

Las consecuencias de la falta de oxigeno en un niño que se está formando en el vientre materno pueden ser devastadoras:

  • En primer lugar, se ha verificado que pesan menos que los hijos de madres no fumadoras: en promedio, 200 gramos menos.
  • En segundo lugar, estos niños tienen los pulmones más pequeños.
  • Además, está demostrado que los hijos de madres que han fumado desarrollan más alergias, porque el humo del tabaco incentiva la producción de una sustancia que es responsable de ellas y que se llama inmunoglobulina E.
  • Estos dos últimos factores, menor desarrollo pulmonar y predisposición a las alergias, multiplican las posibilidades de que el niño sea asmático.
  • Los hijos de mujeres que han fumado presentan trastornos conductuales desde los dos años de edad.
  • Aquellos expuestos a humo de tabaco dentro o fuera del vientre materno tienen problemas de aprendizaje, especialmente con la lectura, aparte de dificultades de concentración.
  • En otras palabras, la baja oxigenación afecta los tejidos neuronales del niño, tanto durante como después de la gestación. O sea, no porque una mujer deje el cigarro mientras está embarazada su hijo no va a tener problemas: la nicotina permanece en su sangre. Y si vuelve a fumar después del parto, el niño la absorberá de las partículas que se mezclen con el aire que respire.