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submarinismo en las islas de palauTras un largo viaje hasta Manila, aún resta el último salto para llegar al destino soñado: Palau. La sola evocación de este nombre para cualquier amante del azul trae a la memoria la magia y el misterio de los Mares del Sur. La primera visión que se tiene desde el aire de este pequeño archipiélago, perdido en la inmensidad del Pacífico, impresiona. Por unos instantes parece que estuviéramos volando sobre el Edén. El azul profundo del océano se mezcla con el esmeralda de los arrecifes y el cristalino azul de las lagunas. Y sobre esta paleta, el verde exuberante de las islas entre las que destacan las famosas Roca Islands, una de las visiones más bellas que depara la naturaleza en la Tierra.

Pero en cualquier caso, lo que hace verdaderamente única la gran belleza de Palau son sus fondos marinos, catalogados entre los mejores del mundo. Y es que en esta agua se encuentra prácticamente todo lo que anhela cualquier submarinista: grandes pelágicos, increíbles paisajes, abundancia y diversidad de especies, extrañas criaturas, pecios, cuevas, etc. Y es que la practica del submarinismo en las Islas de Palau es imposible de describir, es necesario verlo.

Los arrecifes de Palau

Los arrecifes de Palau se levantan del mar que les rodea como auténticos muros que emergen de las profundidades. Las aguas, ricas en nutrientes, permiten sostener una gran diversidad fáunica. Desde la perspectiva del buceo en las Islas de Palau, si algo caracteriza que lo caracteriza son sus paredes. La mayor parte de las inmersiones se realizan volando sobre el azul al lado de estas imponentes construcciones coralinas. El colorido es extremo ya que, además del propio coral duro, enormes ramas de coral blando y gorgonias tapizan cada metro de pared, simulando un auténtico bosque sumergido.

Como es fácil suponer, con estas características las corrientes están aseguradas, siendo en ocasiones fuertes e incluso muy fuertes. Este tipo de buceo, o drift diving en su terminología inglesa, no debe ser motivo de preocupación, sino más bien de diversión, siempre y cuando se respeten ciertas normas de seguridad. Un buen control de la flotabilidad, seguir las instrucciones del dive-master, equiparse de boya y silbato, y… a disfrutar. Cuando salgamos a la superficie el barco, que nos habrá seguido por nuestras burbujas, nos estará esperando. Los patrones de la zona son verdaderos expertos en esta labor.

Sólo hay un pequeño inconveniente, sobre todo para los foto-sub, ¿cómo pararse?. El espíritu práctico americano, que rige en la mayor parte de centros y barcos, lo ha resuelto. El problema se solventa con el hook reef. Se trata de un gancho que se clava en las rocas (¡cuidado con el coral!), unido a un mosquetón por un cabo que se pasa por el chaleco. Sólo es necesario inflar ligeramente el jacket, para disfrutar de una plácida ingravidez y no perderse nada de lo que suceda a nuestro alrededor.

El reino de los tiburones

Hay una máxima cierta en el submarinismo en las Islas de Palau y difícil de igualar en otras partes: es muy raro concluir una inmersión sin ver algún tiburón. En nuestras 30 buceadas siempre vimos escualos. La abundancia de tiburones es absoluta. Los punta blanca de arrecife (triaenodon obesus) se encuentran prácticamente en todos los sitios, desde las plataformas de escasa profundidad hasta los taludes arrecifales. También en fácil descubrir entre las grandes ramas de coral a los espectaculares tiburones leopardo (stegostoma fasciatum). Si la suerte acompaña, podremos descubrir la inquietante silueta del silver tip (carcharhinus albimarginatus) en la lejanía.

Pero la gran estrella en este apartado son los tiburones grises (carcharhinus amblyrhynchos), eternos merodeadores de los cantiles submarinos. Aparecen siempre cerca de las paredes. A veces, cuando la corriente te obliga a doblar un recodo, es fácil toparse cara a cara con varios ejemplares. Los encuentros son siempre salvajes, sin producirse el circo del feeding, que se da en otros lugares. Existen puntos clásicos para el avistamiento de estos animales como Peleliu Corner, Angaur, New Dropoff, Ngeremlengui Pass y, sobre todo, Blue Corner. En esta esquina del arrecife, abierta a las corrientes y a la inmensidad del océano, decenas de tiburones grises permanecen estacionarios, al lado de grandes cardúmenes de barracudas y carángidos. Una delicia para el buceador más exigente.

Diversidad de vida

Otros de los atractivos del submarinismo en las Islas de Palau son las grandes posibilidades existentes de encuentros con mantas. Es un privilegio poder observar el majestuoso vuelo de las mantas (manta birostris), que pueden llegar a medir más de 6 m. de envergadura y superar los 1.500 Kg de peso. Son frecuentes en la estación de limpieza de German Channel, donde acuden regularmente para ser desparasitadas. Pequeños lábridos limpian delicadamente a los grandes animales, introduciéndose por la boca y branquias. Acabado el aseo, levantan el vuelo y, con un poco de fortuna, dan varias vueltas sobre el grupo de anonadados buceadores.

En el otro extremo, respecto a lo que el tamaño significa, lo representarían los miles de peces multicolores presentes en cada rincón del arrecife. Sorprende no sólo el número de especies, sino el de individuos. Peces que en otros lugares suelen verse solitarios o en pequeños grupos, aquí forman grandes concentraciones. Mariposas, portaestandartes, loros, cirujanos, meros, etc, deambulan sin cesar en una explosión de color.

El mundo de lo pequeño es también fascinante en la practica del buceo en Islas Palua, como no podía ser de otra manera. Las inmersiones nocturnas nos descubren seres que parecen salidos de la imaginación de algún autor visionario, pero que aquí son reales. Es interesante comprobar cómo cambia el arrecife del día a la noche. Su paisaje se transforma, sus habitantes también. Todos los corales se encuentran con sus pólipos abiertos, en una orgía devoradora en miniatura. Los crinoideos con todos sus brazos emplumados abiertos dan una nueva imagen al paisaje. Gambas y cangrejos de vivos colores pululan entre esponjas y gorgonias, y por fin, nudibranquios de diseños estelares aparecen en todo su esplendor.

Al encuentro del pasado

El pasado en Palau tiene dos caras bien diferenciadas. Una de enorme interés biológico, formada por verdaderas reliquias que se han conservado a través del tiempo, y otra que muestra la imagen más triste del género humano en forma de innumerables pecios y restos de la Segunda Guerra Mundial.

En el lugar conocido como Short Dop-Off tiene lugar una de las inmersiones más sorprendentes que se pueden realizar en el mundo, el encuentro con los nautilus. Estos auténticos fósiles vivientes tienen en estas paredes submarinas su hábitat. Es increíble bucear con estas auténticas joyas, que muchas personas conocerán sólo por su concha.

El otro gran vestigio que podemos encontrar al practicar submarinismo en las Islas de Palau es el llamado Jellyfish Lake o Lago de las Medusas, popularizado a través de un reportaje de National Geographic en 1982. La estructura de todas las islas es caliza, por lo que la acción secular del agua ha ido produciendo en ellas numerosas cuevas, túneles, pasadizos y lagos en el interior de las islas. Estas lagunas son de agua salobre debido a los numerosos conductos existentes y a la propia porosidad del terreno. En uno de estos lagos existe una población de miles de medusas. Se supone que en algún momento quedaron aisladas del mar y, lejos de extinguirse, fueron evolucionando para poder sobrevivir en esta nueva situación. Fruto de esos cambios es la ausencia de mecanismos de defensa, al no existir enemigos en el lago, lo que las priva de las temidas urticarias de la mayoría de sus parientes.

La llegada hasta el lago es sobrecogedora al atravesar la tupida vegetación que lo rodea en su totalidad. Zambullirse en sus aguas, que pueden ser azules o verdes según las lluvias, es una experiencia distinta. Estamos en una verdadera sopa de medusa. Al principio la sensación es extraña, hay cierto recelo de tocar a estos seres; pero a medida que se avanza en el interior son miles los individuos que parecen emerger del fondo, con lo que el contacto es inevitable, y como ya apuntamos, totalmente inocuo. En las proximidades del lago, dentro de este ambiente prehistórico, a veces se puede observar algún ejemplar juvenil de los pocos que quedan del cocodrilo de mar (crocodylus porosus), que en los machos más grandes puede alcanzar la longitud de 7 m. De todos modos, tranquiliza pensar que aún no se han comido a ningún buceador.

Este archipiélago, como otros muchos del Pacífico, fue escenario de duros enfrentamientos durante la última contienda mundial. Aquí, al igual que en la famosa laguna de Truk, yace toda una flota japonesa. Fue en marzo de 1944, en la denominada operación Desecrate One, cuando la aviación norteamericana hundió más de 40 barcos. Los más conocidos y asequibles para el buceo son el Iro Maru y el Amatsu Maru, ambos buques cisternas de más de 100 m. de eslora, el carguero Chuyo Maru de 90 m. y el destructor Kiku. Destacar también la presencia de algunos hidroaviones y cazas japoneses, elementos curioso y objetivo seguro de los foto-sub.

Es revelador apreciar cómo lo que se concibió como máquinas de muerte y destrucción han sido transformados por el mar en verdaderos hervideros de vida. El coral no ha dejado nada sin cubrir, desde los cañones a los mástiles. Los puentes desde donde se impartían las letales órdenes son ahora hogar de pacíficos peces. Una verdadera lección de la que habría que tomar buena nota.

Accesos

Los trámites de entrada exigen tener el pasaporte en vigor. El visado se efectúa a la llegada en el propio aeropuerto. Se deben abonar 10 dólares a la salida en concepto de tasas. Una vez dentro, se puede hablar inglés para comunicarse ya que la mayoría de los habitantes lo entienden. El país, aunque independiente, ha estado mucho tiempo administrado por los EE.UU. La moneda en uso es el dólar americano. Se admiten todo tipo de tarjetas. Para viajar a Palau desde España en avión la mejor combinación es vía Manila, a través de las diferentes compañías. Desde allí Continental Micronesia tiene vuelo directo a Koror (capital de Palau).

Época practicar submarinismo en la Islas de Palau

Palau se encuentra regido por un clima tropical, con altas temperaturas (entre 30ºC y 24ºC) y una elevada humedad ambiental. La estación de lluvias va de septiembre a noviembre, aunque durante todo el año se producen los aguaceros típicos de estas latitudes. Los meses más secos son febrero y marzo.

Alojamientos

Existe una amplia oferta hotelera para todos los gustos y bolsillos. Se puede también planificar la estancia alojándose en un barco para poder realizar un crucero por las islas.

Centros de Buceo en la Islas de Palau

Amplia oferta tanto en centros como en cruceros. Buena o muy buena calidad en general. Servicio muy profesional.

Condiciones de inmersión

Es recomendable tener cierta experiencia y un nivel medio de buceo. La mayor parte de las inmersiones, y las mejores, se realizan en paredes con corriente. Disponer de boya y silbato (en caso de no tenerlo, los centros lo proporcionan) y de hook reef. Temperatura del agua entre 25ºC y 28ºC. Traje de 3 mm. o licra.

Compras

Camisetas y poca artesanía local. ¡Por favor!, no comprar recuerdos marinos (conchas de nautilus, corales, gorgonias,etc).

Actividades complementarias

Visita a los restos bélicos en la isla de Peleliu. Museo Nacional, en Koror, donde se explica la historia y antropología de las islas. MMDC, The Micronesian Mariculture Demonstration Center, también en Koror, centro de investigación y comercialización de tridacnas. Posibilidad de vuelo panorámicos en avioneta. Resultan caros, pero muy recomendables.