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Stratford upon Avon shakespeareEl lugar que vio nacer al más famoso dramaturgo de todos los tiempos, Stratford upon Avon, sigue siendo una apacible villa donde apenas ocurre nada. Quizás por esto Shakespeare se trasladó a Londres, aunque su recuerdo sigue tremendamente vivo en el lugar.

Situada a 100 kilómetros de Londres, en la Inglaterra central, esta típica ciudad isabelina está completamente dedicada al más famoso de sus productos: William Shakespeare. Así, lo que aquí se puede ver es una detallada reconstrucción de edificios y calles tradicionales hecha con buen gusto y discreción.

Su posición geográfica, en un importante cruce de caminos y a orillas del río Avon, hizo de la villa un importante centro comercial dentro de su región. Por ello, las construcciones se beneficiaron de la bonanza económica. En Stradford el visitante se siente rápidamente desplazado al pasado. La primera impresión sobreviene al cruzar el viejo puente de madera que conduce de la calle principal al centro de la ciudad.

El casco antiguo, constituido por un entramado de callejuelas, es en sí mismo un museo al aire libre. En este barrio se halla el hogar donde nació Shakespeare, una casa construida por su padre John en 1550 y que ahora puede visitarse. A lo largo de la calle principal se suceden los edificios que pertenecen al estilo isabelino, aunque sólo arquitectónicamente y no históricamente. Sus cimientos fueron alzados en el área donde antaño se celebraba el mercado de ganado, el cual suponía la principal fuente de ingresos para la economía local.

En estas casas puedes encontrar diferentes recuerdos de la época de Shakespeare, detalles que quedaron plasmados en su biografía. Quizás uno de los que más intensamente saben a literatura pura sea un viejo pub –aunque no especificaremos cuál, porque vale la pena meter la cabeza en todos ellos-. En cualquier caso, preguntad a alguno de los lugareños cuál era su pub favorito, donde se le solía ver sentado. Una vez allí, se recomienda probar una buena cerveza para ver si es posible recibir alguna pequeña dosis de su inagotable inspiración.

O al menos entenderla, por lo que no olvidéis meter en la mochila alguna de sus obras. Leyendo entre ellas os será más sencillo imaginar al joven William de Stratford, inmerso en un ambiente de intensa actividad social y comercial. Aquellos primeros tratos, basados en la palabra y la negociación, debieron ser muy útiles para articular los argumentos en sus narraciones.