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sol verano relajarEs necesario aprovechar la energía que nos regala el sol. Las vacaciones son la mejor época para ello.

El sol es la luz. Tomando las debidas precauciones en cuanto a protección y a tiempo de exposición, los beneficios de la luz solar son de sobra conocidos.

El sol es la fuente de energía que mantiene vivo a nuestro planeta. Existe una relación muy estrecha entre el nivel de energía personal y la luz natural, así que en los días veraniegos, con muchas horas de luz, hay que aprovechar esta energía lo máximo posible.

  • A lo largo del año, sufrimos de auténticos empachos de luz artificial. Y no solamente porque el invierno obligue a pasar la mayor parte del día con luz eléctrica, sino por el uso y abuso de las pantallas de televisión y los ordenadores.
  • Lo que vemos en las pantallas no son imágenes, sino el brillo de más de trescientos mil puntitos luminosos, que nuestro cerebro traduce en formas y figuras.
  • Según los expertos, el estar bajo los efectos de los estímulos luminosos repetitivos hace que la actividad cerebral esté bajo mínimos, próxima al sonambulismo. Pasar mucho tiempo delante del televisor crea, efectivamente, lo que conocemos como tele-adicción.
  • Las vacaciones son el tiempo ideal para disfrutar de la saludable luz natural. Olvídate de la tele y del ordenador.
  • El sol, además, nos proporciona momentos de gran belleza para relajarnos, como el alba y el ocaso. Disfruta de estos fenómenos que nos regala a diario y que, quizá por ello, no reparamos en contemplar. Aprovéchalos para, tranquilamente, pensar en cosas positivas.

Ejercicio para recibir energía 

Ésta es una técnica de origen maya, que se basa en la conexión del cuerpo humano (como campo de energía) con el sol para cargarse con su fuerza y vitalidad.

  1. Al amanecer, de pie, respira profunda y relajadamente con las palmas de las manos hacia el sol. A medida que el sol vaya saliendo, comienza a trotar con suavidad, sin moverte del sitio. Incrementa el ritmo según asciende.
  2. El movimiento debe ir acorde con el ascenso del sol. Eleva poco a poco los brazos, sintiendo en las palmas de las manos la sensación de calor.
  3. Cuando el sol haya salido, las palmas de las manos estarán levantadas hacia el frente. Mueve las piernas rápidamente, levantando los muslos lo más alto que puedas.