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alimentación sana

La obsesión por la alimentación sana está superando todos los límites y se ha convertido en un reclamo para la industria alimentaria.

Leche con valeriana en tetrabick. Galletas de fibra de soja y salvado… Los supermercados son hoy un catálogo de productos básicos con nombres sacados de las farmacias y los herbolarios. La salud es ya el gancho más eficaz para vender alimentos.

Nuestra inquietud por saber qué comemos ha crecido en los últimos años por varios motivos: las grandes crisis alimentarias, como la de las ‘vacas locas’; el despegue de la agricultura ecológica y el hecho de que comemos cada vez más fuera de casa. Es evidente que existe un cambio de hábitos alimenticios, aunque, según los expertos, todavía falta mucho camino por recorrer a tenor de los último datos acerca de la obesidad infantil.

Pero hay que tener cuidado con esta nueva moda de la alimentación sana en la que apostamos por productos que están a caballo entre el alimento y el medicamento, y no se sabe muy bien dónde empieza uno y termina el otro. La proliferación descontrolada de este tipo de productos, conocidos como ‘nutraceúticos’, es tal que las agencias europeas de seguridad alimentaria han decidido crear mecanismos para controlarlos y regularlos de forma más estricta.

Si quieres una alimentación sana, resuelve tus dudas 

  • ¿Jamón cocido, extra, de primera, fiambre de paleta? En la carne, esta clasificación viene determinada por la parte anatómica de la pieza. Cuando se denomina fiambre es porque lleva almidones y aditivos autorizados.
  • ¿Son más sanos los pollos con etiqueta de ‘corral’ que los que no la tienen? La diferencia se basa en la alimentación. Los pollos que normalmente encontramos en el mercado son sometidos a un proceso acelerado de crecimiento para que alcancen el peso adecuado en el menor tiempo posible. Los de corral se crían de forma más natural, por lo que tardan más tiempo en alcanzar el peso adecuado.
  • ¿Son más nutritivos los huevos morenos que los blancos? El color de la cáscara del huevo viene determinado por cuestiones genéticas de la raza de la gallina y no influye en la calidad nutritiva del huevo ni en el color de su yema, que sí que están directamente relacionados con la alimentación que ha recibido la gallina.
  • ¿Son mejores los productos ecológicos? En su producción no se utilizan fertilizantes, plaguicidas, etc., por lo que son más naturales, pero más escasos. Tienen un sabor y un aroma mejor, pero no son necesariamente más nutritivos.
  • ¿Me puedo fiar de los productos precocinados? Sí, siempre que estén perfectamente etiquetados, tengan un registro sanitario y cumplan todas las normas higiénicas de control de calidad.
  • ¿Por qué se denomina producto lácteo lo que nos venden como yogur? La leche es la base de todos los productos lácteos, pero cada uno tiene un proceso de elaboración propio. La aplicación de distintos tratamientos determina la aparición de nuevos productos que se apartan de las características propias del yogur. Tienen la misma composición química pero están desprovistos de la flora bacteriana considerada como propia de éste.
  • ¿Leche entera, desnatada o semidesnatada? La diferencia fundamental radica en su contenido en grasa. La entera contiene un mínimo de 3,2%; la semidesnatada, entre 1,5 y 1,8%, y la desnatada, menos de un 0,3%. Desde el punto de vista nutricional y para una alimentación sana, no hay grandes diferencias, pues su principal valor es su aporte de calcio.

Cuando vayas a comprar, deberás saber qué son…

  • Ácidos grasos esenciales. Las grasas están compuestas por ácidos grasos que pueden ser saturados: sólidos a temperatura ambiente (mantequilla, tocino…) y facilitan la acumulación de colesterol en la sangre; e insaturados, que son líquidos a temperatura ambiente (aceites vegetales) y ayudan a eliminar dicho colesterol.
  • Aditivos. La legislación los define como sustancias que se añaden a los alimentos y las bebidas para intensificar su aroma, su color o su sabor.
  • Aminoácido. Son los elementos básicos que constituyen las proteínas. Existen 20 aminoácidos, de los cuales 8 no los podemos producir y es la alimentación la que debe proporcionarlos.
  • Bífidus. Son bacterias que se añaden a los fermentos lácticos tradicionales por su acción favorecedora del equilibrio de la flora bacteriana intestinal.
  • BIO. Son aquellos productos que proceden tanto de la agricultura como de una ganadería ecológicas, libres de sustancias artificiales como residuos químicos o aditivos (colorantes, conservantes). En nuestro país, este término induce a confusión, ya que no se corresponde con alimentos biológicos o naturales, sino que se aplica a ciertos productos lácteos y bebidas como garantía de sano o de calidad. Se trata más bien de una imagen de marca.
  • DHA. Iniciales en inglés del ácido docosahexanoico. Es un ácido graso poliinsaturado que mantiene el equilibrio de las grasas en la sangre, incide favorablemente en caso de riesgo cardiovascular y es fundamental para el desarrollo del sistema nervioso.
  • Lactobacilo. Un tipo de bacteria láctica que sobrevive a los ácidos del estómago y que mejora el equilibrio intestinal. Existen variedades como los ‘casei immunitas’.
  • Omega 3. Son ácidos grasos imprescindibles para la formación de las células del sistema nervioso como las del cerebro. Actúan como antiinflamatorio y previenen la formación de coágulos. Desde hace algún tiempo los expertos lo consideran imprescindible dentro de una alimentación sana.
  • Triglicéridos. Son lípidos compuestos por ácidos grasos que el cuerpo emplea como energía. Existe relación entre los niveles altos de triglicéridos en la sangre y el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
  • Zinc. Mineral necesario para el crecimiento y la regeneración de los tejidos destruidos. Está en las verduras, el marisco, la yema de huevo…

Aprende a descifrar una etiqueta

  • Producto transgénico. Es un alimento modificado genéticamente para que sea más resistente y tenga mayores cualidades nutritivas. No siempre estás últimas.
  • Producción ecológica. En ella no se han empleado productos químicos de síntesis. Respeta el medio ambiente pero a costa del rendimiento.
  • Producción integrada. Intenta un equilibrio entre los métodos biológicos, químicos y técnicos empleados.
  • Alergias. Las etiquetas deben advertir si alguno de los componentes puede producir alergias.
  • La letra E. Debe aparecer cuando un producto contiene aditivos alimentarios autorizados.