depresion postpartoMadres solteras, primerizas y las que han sufrido trastornos psicológicos son las más propensas. Expertos insisten en la importancia de que esta alteración sea tratada por especialistas, debido a que además de modificar las funciones vitales de la afectada, puede acarrear consecuencias en el recién nacido.

Una de cada 10 madres se deprime durante el período del posparto. El porcentaje es similar en muchos países, así como su prevalencia e incidencia.

Hasta hace poco, los trastornos psiquiátricos presentes en el puerperio o cuarentena (periodo inmediatamente posterior al parto) no constituían, ni siquiera en el mundo desarrollado, una preocupación de peso para los profesionales de la salud. Hoy, en cambio, reviste una mayor importancia tanto porque afecta a un número considerable de mujeres como por las consecuencias que ésta puede tener en la familia, en la propia paciente e, incluso, en el recién nacido.

Se trata de un trastorno severo, no sólo porque afecta las funciones vitales de una madre -que tiene que recuperarse después de un parto-, sino porque, además, puede producir problemas irreparables en el proceso de vinculación temprana con el hijo.

En un principio, los problemas se pueden expresar en una serie de trastornos neurofisiológicos del recién nacido, como, por ejemplo, que se alimente o duerma mal, producto de la falta de calidez y de la ausencia de esta estrecha compenetración entre madre e hijo.

Cuando una mujer está deprimida, pierde su capacidad para reconocer las señales de su hijo y, a su vez, tampoco es capaz de recibir esa especie de gratificación que el recién nacido le dirige… en el futuro, puede afectar a la relación del niño no sólo con la madre, sino también con la sociedad.

Así lo demuestran estudios realizados en otros países en el sentido de que los hijos de madres que sufrieron depresión posparto están más propensos a tener problemas emocionales, conductuales e, incluso, cognitivos.

De esta manera, los profesionales insisten en que esta enfermedad debe ser tratada a tiempo. Incluso, aseguran que en muchos casos se puede prevenir teniendo en cuenta que el parto es un hecho que se puede predecir. En ese sentido, recomiendan estar alertas a los factores de riesgo.

Por lo general, los síntomas de la depresión postparto no aparecen antes de dos a cuatro semanas de dar a luz y alcanzan su intensidad máxima al segundo o tercer mes después del parto.

Además de la disminución del ánimo, de la inestabilidad emocional aumentada y las alteraciones propias de cualquier depresión, las mujeres se sienten malas madres, tienen sentimientos de culpa y tienden al autorreproche. Con frecuencia relatan sentimientos de insuficiencia, al estilo “no me considero capaz de cuidar a mi hijo”.

Por otra parte, dos tercios de las mujeres que dan a luz presentan disforias posparto, es decir, trastornos emocionales transitorios, que aparecen al cuarto o quinto día después de dar a luz y que están relacionadas con una brusca baja de hormonas.

Si bien una de sus manifestaciones puede ser el desánimo, estos trastornos no constituyen depresiones propiamente tales, siendo más comunes el insomnio, el llanto, la fatiga o la irritabilidad.

Tratamiento de la depresión postparto

Antiguamente estos cuadros depresivos eran mucho más frecuentes y estaban asociados de cierta forma a los riesgos que implicaba un parto. En los últimos años las madres han tendido a buscar ayuda en los especialistas. Sin embargo, no más de un tercio de las mujeres se trata esta enfermedad, ya que en general no se atreven a confesar lo que les sucede. Como sea, la insistencia de los expertos es que este problema debe ser atendido.

Aseguran tratamiento de la depresión postparto es sencillo y que la mejoría es palpable después de los 6 meses. Si no es asesorada a tiempo, la alteración puede prolongarse desde seis meses a un año, generando las consecuencias ya descritas.

Factores de riesgo de la depresión postparto

Según los especialistas, estos cuadros depresivos se relacionan con factores de tipo psicológico y social, como el enfrentarse a situaciones adversas en el período anterior al parto.

Por ejemplo, conflictos conyugales, problemas con los padres, apoyo social insuficiente y ambivalencia acerca del embarazo, entre otros. Por otra parte, situaciones de la vida postnatal pueden generar depresiones ligadas a dificultades con la lactancia o problemas de salud del recién nacido. A su vez, los profesionales señalan que hay mujeres que están más expuestas a sufrir esta enfermedad.

En ese sentido, recomiendan estar alerta en los siguientes casos:

  • Mujeres que han sufrido depresión en algún momento de su vida o que tienen antecedentes familiares en tal sentido.
  • Madres que dan a luz por primera vez. Aquí influye, en gran medida, la falta de experiencia y la falta de familiarización con la maternidad.
  • Madres solteras, separadas o viudas, carentes, en general, de una red de apoyo.

Para evitar la crisis

En aquellas culturas en las que se le da más importancia al puerperio que al embarazo, las tasas de depresión son menores. En China, por ejemplo, el hecho de ritualizar o concederle importancia social al hecho de dar a luz parece ser relevante en términos de proteger a la mujer. Así también en sociedades africanas existe un ceremonial en torno al postparto que parece ser beneficioso.

Si bien nuestra cultura valora el discurso maternal, una vez que la mujer da a luz, toda la atención recae en el recién nacido y la madre queda en un segundo o tercer plano.

A los tres días de que el hijo nace, la mujer vuelve a su casa, generalmente con una sensación de desamparo. Hay que considerar que el cambio hormonal y metabólico produce un enorme desgaste. A su vez, los profesionales destacan que el rol de la pareja es fundamental y puede ser determinante a la hora de evitar una depresión. Por ejemplo, detalles como acompañar a las mujeres a los controles médicos, a las sesiones de ecografías e ingresar a la sala de parto durante el nacimiento son de gran ayuda. Además, agregan que es muy importante que asuman responsabilidades, evitando que toda la carga caiga sobre la mujer.