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el síndrome post-vacacionalSe acaban. Tanto tiempo esperándolas y ya se han terminado. Nos llega ahora la cuesta arriba de incorporarnos de nuevo al trabajo y a la rutina diaria. Es cierto que no todo el mundo lo vive igual, pero en términos generales la gente no quiere volver a la rutina y se requiere un proceso de adaptación y concienciación para sobrellevar la vuelta, lo que se conoce como síndrome post-vacacional.

¿Por qué nos agobia la vuelta?

Durante unas semanas hemos estado a nuestro aire: sin horarios, durmiendo cuanto queríamos, disfrutando de los demás, dedicándonos sin prisa a lo que nos gusta… Que se acaben las vacaciones no es sólo volver al trabajo; supone meterse de nuevo en la dinámica del despertador, de los horarios, de las prisas, de las rutinas, de las personas a las que no nos apetece ver…

Pero el encanto de las vacaciones también reside en que ansiamos su llegada y se terminan, pues volver a casa, enseñar las fotos, compartir recuerdos con los amigos…, también es muy satisfactorio.

Estar continuamente de vacaciones (aunque ahora no lo creas) también terminaría siendo aburrido. Fíjate, por ejemplo, en la mayoría de los niños. Después de casi tres meses de vacaciones están demandando volver al cole y se ilusionan con los preparativos. Por otro lado, hay personas que sufren estrés en las vacaciones, pues su vida es el trabajo y están deseando volver a la actividad.

Finalmente, existen casos en los que las condiciones laborales son tan adversas que realmente lo que sentimos no es que las vacaciones se acaben, sino tener que asumir las desventajas del trabajo que realizamos.

En esos casos, además de intentar relajarse, es fundamental ir reflexionando sobre los posibles cambios que, a corto o largo plazo, podemos hacer en nuestro trabajo para que sea más satisfactorio y no sufrir del síndrome post-vacacional.

Volver también tiene su encanto

Quizás puedes enfrentarte mejor al trabajo si intentas llevarte algo de las vacaciones e inicias una serie de cambios en tu vida cotidiana. Por ejemplo, los recuerdos: compartir experiencias, ver con los amigos las fotos, saborear los momentos vividos te hará más llevadero este momento.

Otro cambio que puedes iniciar en tu vida cotidiana es la posibilidad de sacar un tiempo a hacer aquello que te gusta. Aunque te parezca imposible, es muy probable que puedas organizarte de otra manera de forma que te quede un tiempo diario para hacer aquello que te gusta (incluido descansar).

Las relaciones con la gente que has conocido en tus vacaciones también te ayudarán a sobrellevar la vuelta. Es cierto que estas amistades no suelen durar mucho, pero es muy probable que surja alguna buena amistad. Mantén aquellas que merezcan la pena.

Tratar de retener durante todo el año lo que has aprendido en vacaciones es muy importante. A lo mejor te has aficionado a un deporte del que puedes seguir aprendiendo, o a pintar, o a pasear por la montaña y reconocer los árboles… Todas estas nuevas aficiones las puedes mantener todo el año aunque sólo sea leyendo algo sobre el tema.

Pero sobre todo, no hay que agobiarse. Las vacaciones no son el único tiempo del que se puede disfrutar. Aunque el trabajo, la familia, las prisas…, nos agobien, también son facetas importantes de nuestra vida y si es necesario, intenta hacer algún cambio para que no se conviertan en un continuo agobio.

Plantéate nuevos objetivos

Ahora que llegas más descansado, puedes dedicar algo de tu tiempo a plantearte nuevos objetivos. Si estás motivado para conseguir cosas, si te marcas unas metas, te será más fácil vivir con ilusión y disfrutar de cuanto te rodea.

En el trabajo quizás puedas proponerte utilizar nuevas formas de trabajar, relacionarte con otras personas, implicarte más en algunas tareas, ampliar tu formación, proponer algunas cosas…

Y si ves que no te sientes a gusto con lo que haces, quizás tenga sentido que vayas probando con otros empleos, aunque empieces sólo por enviar currículos, o formarte en otros campos. No cierres la puerta a ninguna opción.

En la familia y/o con los amigos, contagia la alegría e ilusión de los días de vacaciones. No dejes que la rutina o las prisas te impidan estar con las personas que quieres. Es importante que cuides las relaciones y que dediques un tiempo a estar con los demás. La comunicación sincera y confiada te va a permitir sentirte más a gusto con todo aquello que hagas.

Un cambio de mentalidad para sobrellevar el síndrome post-vacacional

Los primeros mensajes que escuchas estos días hacen referencia a la vuelta al trabajo y a sus desventajas. Vale, es posible que las tenga, pero no todo lo son.

Lo más probable es que existan muchos alicientes en tu trabajo, aunque sólo sea en la relación que mantienes con algunos compañeros. Por eso es importante:

  • que aprendas a relativizar el valor de las vacaciones y del tiempo libre. ¡Claro que son importantes! Pero no dejes que te machaquen con mensajes que te ‘obligan’ a disfrutar sólo del tiempo que no trabajas
  • que aceptes tu trabajo si no puedes hacer nada para cambiarlo. Si es así, busca actividades en tu tiempo libre que te ayuden a compensar los sinsabores del trabajo.
  • que aprendas a ‘trabajar para vivir y no a vivir para trabajar’.

Apuesta por algunos cambios en el trabajo

Y para realmente poder vivir y que el trabajo sea algo que ayude a hacerlo, debemos respetar un horario de trabajo, cuando sea posible. A veces nos obligan desde la empresa, pero otras veces vamos asumiendo competencias que no nos corresponden y somos incapaces de poner límites o de decir NO. Hacer horas extras no suele ayudarnos.

Aunque recibamos una paga por ellas, debemos ser conscientes de que nos estamos privando de un tiempo libre que puede servirnos para estar con la familia o los amigos, hacer aquello que nos gusta o simplemente descansar.

También deberías dejar los problemas en el trabajo. Las discusiones y malas caras del trabajo deben quedarse allí. De nada servirá llevarlos a casa. Y si son muchos los problemas, busca ayuda para resolverlos. No los vayas acumulando sin más.

Y, por último, no te lleves trabajo a casa. No podrás descansar ni disfrutar de tu tiempo. Aunque te parezca que adelantas, en el fondo estás privando a tu organismo del descanso merecido.