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sexo en el hogarLas preocupaciones son pensamientos repetitivos que nos crean ansiedad y nos bloquean. Además, cualquier ocupación nos aísla de los demás y dificulta el sexo en el hogar. Hay muchos hogares en los que todo es perfecto y está ordenado, donde todos los horarios se cumplen con una rigidez militar, pero donde, sin embargo, se respira crispación y nerviosismo. Un sofá desordenado puede disparar la alarma en cualquier momento, el malhumor aparece y una especie de muralla va separando a la familia.

Los niños o el trabajo se convierten en la eterna excusa para no tener relaciones. El sexo en el hogar entra entonces en un callejón sin salida: hacemos el amor, pero nuestro cuerpo va por un lado y nuestros pensamientos, por otro. Nos dejamos llevar, aunque lo peligroso es la desconexión: estar sin estar, hacer las cosas a medias, como si estuviéramos haciendo varias a la vez.

A veces se puede tener miedo a sentir. Entonces se desarrolla el mecanismo de la doble dirección: el cuerpo va por un lado y la mente por otro. Para solucionarlo, hay preguntas que nos podemos hacer: ¿qué quiero?, ¿realmente me gusta mi pareja?, ¿qué cosas cambiaría de mi vida?

Además, deberíamos hacernos responsables de nuestros sentimientos, de nuestra conducta, no esperando a que el otro adivine nuestro estado de ánimo y a que sepa automáticamente lo que queremos y nos resarza de todas las insatisfacciones del día. Contemplamos las dificultades como si fueran una desgracia, incluso exigimos: el orgasmo tiene que aparecer; el placer es algo que viene de fuera, que no depende de nosotros.

Y con estas presunciones se llega a no saber lo que uno hace o lo que siente. La interpretación que hacemos de lo que nos ocurre nos puede incapacitar para superarlo, porque a veces ponemos el acento en lo que nos falta y no en lo que tenemos.

Cómo disfrutar plenamente del sexo en el hogar

  • Escucharnos puede ser el primer paso para cambiar, para buscar lo que sentimos y lo que somos. 
  • Crea un lugar dentro de tu casa en el que puedas recobrar la calma. A veces, disponer de un rato para estar a solas recarga las pilas, como el sueño. 
  • Intenta no hacer varias cosas a la vez y concéntrate en lo que estás en cada momento. 
  • El erotismo es un juego y no se trata de conseguir resultados. Aparca la obligación. 
  • No hagas el amor porque ha pasado mucho tiempo desde la última vez. Las exigencias generan mal humor.