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sexo durante el embarazoMuchas son las parejas que tienen dudas sobre si practicar sexo durante el embarazo puede ser perjudicial, por ejemplo afectando al bebé o produciendo un aborto.

Sin embargo, este miedo es infundado siendo muchas las parejas que han disfrutado del sexo en el embarazo con total normalidad. Hasta ahora no se han encontrado motivos médicos que justifiquen el detener las relaciones sexuales durante estos meses, salvo en casos extremos como diabetes, el hipertiroidismo y las afecciones del corazón (cardiopatías), presentes en la futura madre desde antes del embarazo, y también en caso de preeclampsia, hemorrágias o infecciones vaginales, ante las que es necesario acudir inmediatamente al médico.

Por un lado no hay riesgo de infecciones ya que el feto está bien aislado dentro del saco amniótico, y por otro, no hay riesgo de golpes ya que este es también un excelente amortigudor.

Pero es que además el sexo en el embarazo es un excelente ejercicio, que le permitirá ejercitar los músculos uterinos.

La atracción sexual en el embarazo

Pero no todas las personas reaccionan igual, ni como parejas ni como individuos, y mientras que para algunos hombres no hay nada más erótico que una mujer que lleva a su hijo en las entrañas, otros pueden más bien sentirse preocupados y desarrollar un instinto de protección casi paternal hacia su pareja, o bien tener la sensación de que el sexo en el embarazo pueda dañar a la mamá o al bebé, o provocar un parto prematuro o, peor aún, un aborto.

No faltan tampoco los casos de hombres para quienes el redondo cuerpo de su pareja no sólo no inspira ninguna atracción sexual, sino incluso manifiestan cierto rechazo al contacto físico.

En el caso de las mujeres sucede lo mismo, y no es extraño que durante el primer trimestre  se tienda a perder un poco la libido, lo que se explica porque en esa fase del embarazo la mayor actividad hormonal puede más bien provocar mareos, náuseas y una gran fatiga.

Lo mismo suele suceder hacia las últimas semanas, cuando el mayor volumen y peso corporal vuelven incómodo el contacto sexual.

Hay mujeres que, por el contrario, experimentan un aumento en su apetito sexual, se vuelven muy sensuales y su vida íntima se puede tornar mucho más placentera, lo que se explica por los cambios hormonales y emocionales que permiten tener una gran sensación de bienestar y satisfacción, además de provocar una más intensa sensibilidad en el cuerpo, debida al mayor flujo sanguíneo en la zona de los genitales, que aumenta la sensibilidad y las respuestas a la excitación.

Estas mismas circunstancias pueden, en otras mujeres, provocar una sensación de enorme incomodidad.

Lo importante es que haya comunicación entre la pareja para evitar que estas situaciones se conviertan en un conflicto, pues si bien todo es normal y razonable, sólo se evitarán los problemas con una actitud comprensiva hacia los cambios físicos y psicológicos de ambas partes.

Cómo practicar el sexo en el embarazo

Una vez que se han evaluado y eliminado los riesgos reales, y los temores infundados, el embarazo puede ser un incentivo para hacer el amor con un espíritu más abierto y aventurero, y motivar a la pareja a buscar nuevas formas de procurar ese contacto físico tan íntimo, lo que puede resultar incluso divertido.

Pocas son las posiciones convencionales que llegan a ser demasiado incómodas, pues en general casi todas se pueden adaptar a la nueva condición física de la mujer, aunque siempre es importante procurar que la penetración no cause dolor y que los movimientos no sean tan bruscos como para provocar molestias.

Una vez que el bebé ha nacido, por lo general se experimenta un periodo de ajuste, tanto físico como emocional, y no hay, por lo mismo, un momento especialmente propicio o “normal” para reanudar la actividad sexual. Eso, sin duda, depende de cada pareja.

Para la mujer, en especial, es común esperar a que hayan cesado los “loquios”, que son los dolores que se experimentan en el útero por las contracciones que éste realiza para volver a su posición y tamaño normales, lo que toma aproximadamente 60 días, durante los cuales hay constantes secreciones vaginales.

Hay quienes desean volver a tener relaciones sexuales a los pocos días del parto, y hay quienes prefieren esperar hasta meses.

Como quiera que sea el caso, es normal que haya en la mujer una sensación de dolor e incomodidad, independientemente de que el parto haya sido normal o por cesárea, pues los senos y la zona vaginal, o el abdomen, en caso de la cirugía, están adoloridos. En este caso lo recomendable es usar un gel lubricante.