silla de seguridad bebeViajar con niños menores en vehículos puede ser una agonía o un asunto llevadero. Deben guardarse ciertas normas de seguridad que muchos padres desconocen.

Estate quieto, no saltes, no te pongas de pie, no te encarames al asiento delantero, no bajes la ventanilla… Frases como estas son habituales en un viaje con niños. Sin embargo, la seguridad de los pequeños depende en gran medida de la estabilidad mental de los padres o los adultos que les acompañan. También, de observar ciertas normas de seguridad, a veces descuidadas por unos progenitores agobiados por la presión de un trayecto largo.

La norma básica es que todos los niños deben ir atados al coche hasta los doce años, según estipula la Dirección General de Tráfico (DGT). Los sistemas son variados y cambian con la edad o el peso de los niños: cucos, sillas homologadas, elevadores de asiento o, en el propio asiento del coche con el cinturón de seguridad. Hasta los nueve meses, la DGT ofrece varias soluciones a través de una guía para padres sobre seguridad infantil. La primera, un cuco para niños prematuros o recién nacidos, que debe colocarse en posición transversal en el asiento trasero y amarrarse con el cinturón de seguridad. Otro cinturón interior debe sujetar el tronco del niño.

Lo ideal es que un adulto acompañe al bebé en el asiento trasero del vehículo por si hay algún problema. También existe la posibilidad, hasta los nueve meses de edad, de colocar una silla-cesta homologada en el asiento del copiloto y en sentido contrario a la marcha del vehículo.

El peligro del airbag al viajar con niños en el coche

No obstante, hay que guardar una precaución importante: si el coche tiene «airbag» en el asiento del copiloto, debe desconectarse o cambiar la sillita del bebé a los asientos traseros. Si el dispositivo se abre, golpeará sin piedad la silla del bebé y puede producir lesiones graves en la espalda del pequeño. Entre los nueve meses y los tres años, los niños deben ir amarrados a sillas de seguridad más grandes, en cualquiera de los dos sentidos de la marcha. De los tres a los seis años, no hay que descuidar la sujeción del niño: debe utilizarse un cojín elevador con respaldo o una silla con ajuste al propio cinturón del coche.

A partir de los seis hasta los doce años, el cojín elevador puede prescindir de respaldo o sentarse directamente en el asiento y utilizar los cinturones especiales adaptados a la altura y complexión de los niños. Las paradas durante el viaje son muy importantes. Los expertos recomiendan parar cada dos horas y media o tres al viajar con menores en vehículos -unos 200 kilómetros- para satisfacer sus necesidades -beber agua, ir al servicio o comer- en vez trechos maratonianos de cuatro o cinco horas. No es recomendable viajar de noche porque «las facultades del conductor y la visibilidad son menores».

Ventilación y oxogenación

Si el niño es muy pequeño, lo mejor es adaptar el viaje a las tomas de pecho o biberón. Los niños que ya ingieren purés o sólidos deben comer a sus horas habituales sentados en la mesa de un bar o restaurante, no en el interior del vehículo con el riesgo de que la comida y la bebida se caigan, y el conductor pierda los nervios frente al volante. El coche debe estar bien ventilado -señala Bertó- y a una temperatura correcta, unos 18 ó 20 grados. Los padres no deben fumar en su interior. Muchos adultos no se dan cuenta del poco espacio que representa el habitáculo de un vehículo.

La oxigenación es fundamental para que los niños y el conductor viajen cómodos. Los mareos infantiles en carretera siguen siendo frecuentes. Para evitarlos, los expertos aconsejan una buena ventilación y comidas ligeras durante el trayecto. Si la situación persiste, lo ideal es «utilizar preparados farmacéuticos como la Biogramina».