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El final de la Edad Media española tiene en La Mancha uno de sus escenarios más representativos. En estas tierras se libraron grandes batallas decisivas, se vivió intensamente el enfrentamiento entre corona y nobleza, que marcó la llegada del Renacimiento, y se urdieron no pocas intrigas palaciegas, que cambiaron en ocasiones la propia historia de España.

Especial protagonismo tuvieron las órdenes religiosas y militares, sobre todo la de Calatrava. Mitad monjes, mitad soldados, los caballeros calatravos fueron la avanzada defensiva del reino de Castilla en esta tierra fronteriza, y por ello tuvieron el agradecimiento real y la recompensa de numerosas villas, encomiendas y prioratos. Fue tanto su poder e influencia que uno de ellos, el gran maestre Pedro Girón, hubiera llegado a desposar a Isabel de Castilla de no mediar su muerte, tan inoportuna como sospechosa. Esta ruta de los caballeros, que se inicia en Ciudad Real -la ciudad fundada por Alfonso X el Sabio, precisamente para limitar el poder de Almagro, cabecera de la orden-, traza un recorrido por los escenarios que marcaron en la historia las hazañas y poderío de aquellos caballeros.

 

ruta caballeros señora de alarcosA unos ocho kilómetros de Ciudad Real se encuentra el Santuario de Nuestra Señora de Alarcos, uno de los enclaves arqueológicos más importante de la provincia, en él se han encontrado restos de la Edad del Hierro y de la dominación romana, que pueden admirarse en el Museo Provincial de la capital manchega. En las proximidades de la fortaleza, hoy en ruinas, se celebró en 1195 la cruenta batalla de Alarcos, en la que Alfonso VIII fue derrotado por un poderoso ejército almohade, lo que permitió el dominio musulmán en toda La Mancha. El santuario, importante centro de romería -que se celebra el lunes siguiente al domingo de Pentecostés- fue restaurado en varias ocasiones, pero conserva todavía su original carácter románico.

También próxima a Ciudad Real, se encuentra Carrión de Calatrava en la que deben visitarse las ruinas del castillo de Calatrava la Vieja, origen y primera sede de la Orden de Calatrava.

Tras la gran victoria cristiana en la batalla de las Navas de Tolosa, los caballeros calatravos trasladaron su sede a Almagro ciudad en el 1222. Cabecera de la orden y capital del Campo de Calatrava, Almagro alcanzó gran poder e influencia. Para limitar su poder, Alfonso X el Sabio fundó Ciudad Real en 1255 y desde entonces ambas villas rivalizaron, a veces encarnizadamente, por la capitalidad manchega. Su importancia no decreció con el declive de la Orden, ya que en ella se asentaron posteriormente los Fugger y los Welser, banqueros de Carlos V que supieron explotar la riqueza de Almadén, y llegó a ser capital de la provincia de La Mancha entre 1750 y 1761. Todo en Almagro respira una insólita belleza, que sorprende por su contraste con la típica fisonomía de las villas manchegas. La Plaza Mayor, con el Corral de Comedias -único en el mundo en su género- merecen por sí solos un viaje exclusivo. Pero no deben olvidarse otros muchos tesoros que la villa guarda celosamente: el Palacio Maestral, el Ayuntamiento, el Parador de Turismo o la iglesia de San Agustín, son algunos de los muchos lugares de interés que ofrece la ciudad. Además del interés turístico y las actividades culturales, Almagro es hoy una importante ciudad industrial y agrícola, y uno de los centros comerciales de la provincia. Muy importante también es la artesanía, especialmente el encaje de bolillos.

En los alrededores de Granátula de Calatrava y continuando con la Ruta de los Caballeros se alzó hace siglos Oreto, importante ciudad que fue capital de la zona en tiempo de los iberos y durante la dominación romana y visigoda.

 

castillo salvatierra rutaDespués de la trágica derrota de Alfonso VIII en Alarcos, sólo quedaron en La Macha los caballeros caltravos, defendiendo el camino de Toledo frente a la ofensiva almohade. Frente al castillo de Salvatierra, en el término municipal de aldea del Rey, se alza la nueva fortaleza erigida por los caballeros hacia 1217: el Sacro Convento-Castillo de Calatrava la Nueva, uno de los mayores de España, que fue cabecera de la orden hasta su traslado a Almagro.

En Viso del Marqués podremos visitar un lugar insólito por su emplazamiento tierra adentro, un Museo Naval. Esta antigua villa de la Orden de Calatrava fue vendida por Carlos I a don Alvaro de Bazán, marqués de Santa Cruz, otro insigne caballero y marino. Este mandó construir el Palacio renacentista que hoy alberga el museo para guardar sus recuerdos de navegante.

En Santa Cruz de Mudela destaca, por otra parte, su plaza de toros cuadrada construida en 1645. Además cuenta con un magnífico balneario. Y reconocido es el nombre de Valdepeñas, situada en una zona fronteriza entre el Campo de Calatrava y el de Montiel, la ciudad tiene justa fama por la riqueza de sus vinos y la importancia de su producción vinícola, con numerosas bodegas abiertas a los visitantes. Es especialmente recomendable la Fiesta del Vino que se celebra del 1 al 8 de septiembre.

No hay que dejar pasar, aunque sea pequeño el municipio de San Carlos del Valle. Mandado construir por Carlos III en su plan de colonización posee una de las Plazas Mayores más bellas de la provincia.

Y aún quedan dos poblaciones insignes, Villanueva de los Infantes y Montiel. En la primera, bello conjunto histórico, murió Quevedo. El conjunto urbano es de gran belleza, con iglesias, palacios y edificios de los siglos XVI y XVII, entre ellos la quijotesca Casa del Caballero Verde Gabán, el Hospital de Santiago, el Convento de Santo Domingo, la Casa del Arco o la iglesia de la Dominicas de la Encarnación. Y el paseo ha de llevar inevitablemente hasta su bella Plaza Mayor. Montiel, antigua capital del Campo de Montiel, fue cedida en 12219 por Fernando el Santo, rey de Aragón, a la Orden de Santiago. Aquí se alzan las ruinas del castillo de la Estrella, construido en el siglo IX, que fue escenario de uno de los episodios más significativos de la Edad Media: el enfrentamiento entre el rey Pedro I, llamado el Cruel por sus enemigos, y don Enrique de Trastámara en el año 1369.

Además de los paseos por la historia y arquitectura de la zona, el Campo de Calatrava y el Campo de Montiel ofrecen una rica tradición de cocina que tiene en el ingenioso hidalgo su más preclaro mentor. Así, los platos como los duelos y quebrantos, el “tojunto”, el tiznao, mantienen plenamente xu vigencia. Algunas poblacines tienen peculiaridades como Almagro y sus berenjenas (verdes, pequeñas, verdes, rellenas de pimiento y aliñadas) famosas desde la antigüedad, o Alcázar de San Juan cuyas tortas son una buena muestra de la repostería de la zona.