rupturas sin explicacionesQue una pareja en quien tengamos depositadas grandes expectativas nos deje súbitamente suele ser una experiencia muy dura. Si además, lo hace sin dar ninguna explicación, el sentimiento que nos deja es mucho más amargo.

En estas ocasiones al dejado suelen invadirle sentimientos de culpabilidad, los cuales provocan un gran sufrimiento. Sin embargo, el afectado tiene que tratar de superar dicha situación sin culpabilizarse de nada. Es posible que el único error cometido por el abandonado sea no haber captado las señales a tiempo. Se trata de síntomas como: menos citas, más distancia, etc.

Tampoco hay que darle vueltas a pensamientos tipo “no me lo merecía” o “hubiese debido actuar de otro modo”. Es mejor aceptar que las cosas no hubieran podido ser de otro modo. En esta situación hay que plantearse que los sentimientos amorosos puede acabarse sin razón alguna.

También hay que pensar que el que ha cortado la relación no ha tenido la consideración de explicar sus motivos y así hubiera sido muy difícil crear una relación duradera, basada en la plena implicación personal y en la expresión y puesta en común de necesidades e intereses.

Hay que darse otra oportunidad a uno mismo, ya que puede haber quedado la idea de que ningún sentimiento es permanente y se puede ser abandonado en cualquier momento, por lo cual no vale la pena implicarse ni comprometerse con nadie.

Cuando se llega a una conclusión así, se tiende a ver más todas aquellas situaciones que confirman nuestra teoría y percibir menos todos aquellos casos que demuestran que muchas personas logran relaciones satisfactorias y duraderas.

Por ello, hay que arriesgarse a amar y no permitir que los recuerdos del pasado impidan vivir otras experiencias ni te hagan dudar de los sentimientos de la otra persona. Si uno no abre nunca su corazón, el amor no podrá entrar en él.