riesgos de la automedicaciónMuchas personas se autorrecetan fármacos y determinan también sus dosis, sin conocer ni los efectos adversos, interacciones y riesgos de la automedicación. Cada vez que se ingieren más de dos medicamentos al mismo tiempo, su ingesta debería estar autorizada por el médico o al menos supervisada por el farmacéutico. Una mezcla errónea o una dosis inadecuada puede llevar incluso a la muerte.

Que un fármaco se venda sin receta en la farmacia no significa que sea cien por cien inocuo. Ramiro, de 27 años, sufría continuos dolores de cabeza que atacaba con comprimidos de ácido acetilsalicílico. Los ingería cuando venía el malestar y también cuando recibía la más mínima señal de dolor. Al final, el consumo se hizo diario. Cuando llevaba meses tomándolos, comenzó con problemas estomacales. El ácido acetilsalicílico le había producido una gastritis que estaba a punto de hacerse crónica.

Lo que le ocurrió a Ramiro es habitual en una población como la nuestra que subestima los riesgos de la automedicación, donde no sólo elige el fármaco sino también las dosis.

—¿Te duele el brazo? Yo tomo este antiinflamatorio, anota el nombre.

Y el corre al día siguiente a la farmacia para adquirir el medicamento milagroso. Pero él consumía un antihipertensivo y no sabía que juntar ambos es contraproducente porque el antiinflamatorio no esteroidal que compró le subirá la presión en vez de bajarla.

Interacciones entre medicamentos

Un medicamento mal administrado puede producir verdaderos desastres cuando existe una patología de base que es ignorada o cuando, aun conocida y tratada, no se la considera en el cóctel farmacológico porque se ignora algo que es fundamental en la farmacología: las interacciones, que pueden ser positivas o negativas.

Si una persona está tomando un anticoagulante y agrega un antiinflamatorio no esteroidal, por ejemplo (como naproxeno, ibuprofeno o el mismo ácido acetilsalicílico), corre el serio riesgo de sufrir sangramiento. Si se medica litio, que es un antidepresivo, y si además ingiere un antiinflamatorio no esteroidal, aumenta el riesgo de toxicidad por litio. Y basta con tomar un comprimido para correr este tipo peligros.

El común de la población ignora que si toma una mezcla de medicamentos, ésta tiene que ser autorizada por el médico o, en última instancia, aconsejada por el profesional farmacéutico.

Tomar medicamentos en su justa medida

Para que pueda actuar, un fármaco debe alcanzar el punto del organismo en que se encuentra el trastorno y es ahí donde radica la importancia de la farmacocinética. Una cantidad suficiente de fármaco debe permanecer en el sitio de acción hasta que cumpla su cometido, pero no en una cantidad tal que produzca efectos secundarios graves o reacciones tóxicas. Por lo tanto, la selección de una dosis adecuada por parte del médico no es tarea fácil.

Es por medio del flujo sanguíneo como muchos fármacos llegan al punto del organismo donde deben actuar. El tiempo necesario para el inicio de la acción de un fármaco, así como la duración de la misma, dependen frecuentemente de la velocidad con que éste penetre en el flujo sanguíneo, la cantidad que penetre, la velocidad con la que salga de la sangre, la eficacia del hígado en su descomposición (metabolismo) y la rapidez de su eliminación por vía renal e intestinal.

Cada individuo responde de manera diferente a los fármacos. Para obtener el mismo efecto, una persona robusta necesita en general más cantidad de un mismo fármaco que una delgada. El metabolismo de los medicamentos en los recién nacidos y en las personas mayores es más lento que en los niños y jóvenes. Las personas que padecen una afección hepática o renal tienen más dificultad para eliminar los fármacos ingeridos, es en estos casos donde el peligro por automedicación es mayor.

La dosis media o estándar de cada fármaco nuevo se determina mediante ensayos clínicos con animales y tratamientos de prueba con seres humanos. Sin embargo, el concepto de una dosis media es como el de la “talla única para todos” en el vestir: se ajusta bastante bien a gran número de individuos pero a casi ninguno de modo perfecto.

Efectos adversos y peligros de los fármacos

Aunque los fármacos actúen contra las enfermedades, también producen algunos efectos no deseados. A éstos se les denomina efectos secundarios o reacciones adversas. No hay que confundir con intoxicación, pues ésta requiere una dosis incorrecta del medicamento.

Una dosis incorrecta no significa necesariamente una ingesta excesiva de comprimidos, también puede ser la toma frecuente de un fármaco que no se necesita. Si no se conocen ni la vida media del medicamento ni su vía de eliminación ni sus interacciones, la persona se arriesga a una intoxicación porque la droga se puede acumular en la sangre. Sobre todo si existe una patología de base.

Todas estas razones, interacciones, dosis y efectos adversos son riesgos de la medicina actual, sin embargo estos riesgos son mayores en la automedicación.