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respuesta sexual mujerDecimos que el deseo sexual son sensaciones que mueven al individuo a buscar experiencias eróticas o a ser receptivo a ellas. La respuesta sexual es una experiencia erótica que puede ser motivada por actos o fantasías. Se trata de una emoción que nos provoca un acercamiento o alejamiento de aquello que nos puede excitar sexualmente.

El deseo sexual en nuestra vida es algo que cambia con las circunstancias, con el cómo nos encontremos, con el cómo gestionamos otros aspectos de nuestra vida cotidiana, con lo gratificante o no que sea nuestra respuesta sexual y desde luego con la valoración que hagamos de nuestras relaciones sexuales. Siempre debemos pensar que el deseo es anhelo de algo o de alguien y ésta puede ser una clave para entender esta fase de la respuesta sexual.

Excitación

Normalmente está relacionada directamente con el deseo sexual. Esta fase comprende la respuesta anatómica y fisiológica ante la estimulación que puede ser tanto psicológica como física.

Va incrementándose si se mantiene la estimulación, provocando cambios en algunos órganos tanto genitales como extragenitales. Estos cambios son el resultado de una mayor afluencia de sangre a los órganos sexuales y de un aumento de la tensión muscular.

Los cambios físicos que se producen son:

  • Lubricación vaginal. Empieza a los 10-30 segundos, aunque a veces no se hace evidente porque el líquido se queda dentro, por lo tanto su falta no indica una falta de excitación en la mujer, como muchas veces se cree. Su textura y olor varía de una mujer a otra.
  • Aumento del tamaño y longitud de la vagina, elevación del útero, alisamiento y separación de los labios mayores, engrosamiento de los menores y el clítoris se hincha.
  • El pecho crece y los pezones se ponen erectos.

Meseta

Es una fase de alta tensión o excitación sexual que es previa al orgasmo.

La duración de esta fase es variable, dependiendo de la situación y de una mujer a otra. Lo más característico de esta fase es la respuesta del clítoris, su cuerpo y el glande se retraen y se esconden dentro del capuchón, antes del orgasmo este ha reducido su longitud un 50%.

Otros cambios es el nuevo aumento del pecho, mayor expansión de la vagina, y mayor engrosamiento de los labios menores.

Hay una vasoconstricción en la vagina llamada “plataforma orgásmica”. La sangre venosa acumulada allí, hace disminuir la apertura de la vagina hasta un 33%, esto hace que la vagina apriete el pene insertado en la misma con indiferencia de su tamaño. También es posible que en esta fase aparezca el “rubor sexual”, que son unas manchas rojas debidas al aumento de riego sanguíneo. Este hecho aparece hasta en un 75% de las mujeres.

Orgasmo femenino

En esta fase hay una sensación previa de “no hay marcha atrás“, con una pérdida de control de los músculos.

En la mujer, el orgasmo se caracteriza por contracciones simultáneas y rítmicas del útero y de la plataforma orgásmica. Estas contracciones se dan de 5 a 15 veces de forma rítmica. Un mayor número se asocia con mayor intensidad del orgasmo.

Pero lo más importante es que está asociado a una sensación placentera. En este momento se libera toda la tensión acumulada tanto física como psicológica, anulando todo tipo de actividad mental.

Con otras formas de estimulación diferentes a la penetración se consigue el orgasmo, por ejemplo con la masturbación hasta un 95%. Además, el tanto por ciento de mujeres que lo alcanza aumenta proporcionalmente con la duración del coito.

También hay variables que influyen en la obtención del orgasmo, como el tiempo que lleve con la pareja (cuanto más estable, más fácil es que lo alcance), el juego previo, la satisfacción en la relación de pareja…

Resolución

Durante esta fase todos los cambios fisiológicos y anatómicos vuelven a la normalidad hasta una total flacidez de los genitales, relajación muscular y mental. En la mujer lo más destacado es que no necesita un periodo de reposo para poder tener otro orgasmo. De ahí la posibilidad de orgasmos múltiples. En cambio, el hombre sí necesita de este tiempo de duración variable para recuperarse (período refractario).

En la pareja éste es un buen momento para compartir sentimientos y sentirse unidos. Si la pareja acaba y se separan, puede haber sentimientos negativos.