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remedios caseros dolores

Cortes

Una vieja forma para detener hemorragias por cortes es presionar con un paño limpio y aplicar un emplasto de tallos de cola de caballo, cocidos y fríos.

Diarrea

El remedio tradicional ha sido siempre eliminar los sólidos y tomar mucha agua, agua de arroz (el agua de cocer arroz) o una mezcla de agua con una pizca de bicarbonato, limón y azúcar.

Otros buenos remedios son la manzana rallada y las tisanas de hojas de zarzamora y de fresa.

Dolor de oídos

Es conocido el remedio de aplicar junto al oído una cebolla asada caliente, envuelta en un paño.

Hoy se sabe que el calor húmedo es un buen alivio para el dolor de oídos.

Dolor de golpes

Un remedio ‘milagroso’: para evitar chichones y hematomas, nada como un masaje suave con aceite de oliva nada más recibir el golpe.

Hemorragia nasal

Manteniendo al niño erguido, con la espalda recta, se le aprieta la nariz con el índice y el pulgar (como cuando se va a saltar a la piscina), durante 10 minutos, mientras él respira por la boca.

Luego se aplican a las fosas nasales unas gotas de infusión de milenrama.

Naúseas

Las abuelas tenían razón: las tisanas de jengibre (dos rebanadas de raíz de jengibre por dos tazas de agua) o masticar raíz de esa planta combaten el mareo por movimiento y alivian las náuseas. Para mejorar el sabor, añadir unas gotas de limón y miel.

Otro viejo remedio: oprimir hasta que duela (un minuto o dos) un punto en el interior del antebrazo, perpendicularmente al dedo medio, tres dedos por encima de la muñeca, en dirección a ésta.

Picores

Para aliviar picores y sarpullidos, nuestras abuelas recurrían a los baños tibios de agua con bicarbonato (media taza por media bañera de agua).

Para aliviar las picaduras de insectos, aplicaban una pasta blanda de bicarbonato y agua.

En algunas zonas de España se siguen usando con éxito las lociones de infusión de flor de saúco para aliviar la irritación que provoca rascarse (como en niños con varicela).

Torceduras

Un antiguo remedio son las cataplasmas de hojas de col crudas, machacadas.

Otro: los baños de pies en agua caliente con sal, en la concentración del agua de mar, con un chorrito de aceite de oliva.

Dolores diversos

Si no dispones de analgésicos en algún momento, he aquí una solución de las abuelas chinas.

Se aprieta hasta que duela un punto situado en las membranas que unen el pulgar y el índice, a 2,5 cm hacia el interior del borde carnoso (donde hay músculo). Se repite la operación varias veces.

Funciona porque provoca la liberación de endorfinas, analgésicos naturales del organismo.

Dolor de muelas

Frota cinco minutos con un cubito de hielo envuelto en una gasa la membrana que une los dedos pulgar e índice, en el punto señalado anteriormente.

En este caso, no se liberan endorfinas. Funciona porque el frío en ese punto activa el mecanismo que inhibe los mensajes del dolor.