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remedio automedicacionLa gente se automedica, receta a los vecinos, y algunos médicos fomentarían el uso indiscriminado de sicotrópicos sin prevenir las consecuencias físicas. No es poco. La reforma de la Salud pretende revertir esto: que el paciente entienda que la obesidad no se acaba con una pastilla milagrosa recetada por el ginecólogo y que los médicos comprendan que las enfermedades de estos tiempos no son las de antes. Tampoco es poco.

Morfina, cidrín y anfetaminas para llegar y llevar. Fluoxetina para todas las que quieran bajar de peso. Llegar y llevar porque hay gente que se automedica y hay doctores que están siendo cuestionados por entregar excesivas recetas de fármacos adictivos. Círculo vicioso: gente que quiere combatir la obesidad rápido, sin que los molesten con nada, y doctores que no quieren perder clientela, que obedecen a las exigencias de estos tiempos violentos.

Hace un par de semanas el Ministerio de Salud entregó los antecedentes de presuntas irregularidades en la extensión de recetas cheques a Investigaciones. Al parecer, la demanda más alta es por todos los medicamentos vinculados al sobrepeso, anorexígenos que no causan la muerte, pero que en dosis altas pueden provocar más de un trastorno.

Yo no hablaría de culpa, sino de responsabilidad por parte de algunos médicos, falta de ética profesional. Hay algunos que no son especialistas en obesidad, pero igual recetan sin tener los conocimientos suficientes como para hacer un tratamiento efectivo. Otro problema es que el público chileno es muy desordenado, va a ver a cualquier médico con tal de conseguir las recetas.

No es cosa de llegar y dar fármacos a cualquier persona. Una crisis de pánico puede comenzar desde el minuto en que se empieza a tomar el medicamento. Por lo tanto, hay que hacer una evaluación psiquiátrica, por lo menos, de manera que el paciente sepa los riesgos que puede correr. Por lo demás, esos medicamentos que tienen efectos rápidos también hacen subir de peso con facilidad una vez que se dejan de tomar. Es como comprar una ilusión, porque si no se cambian los hábitos alimenticios, se vuelve a la obesidad.

Tampoco es cosa de dejar de tomarlos. Se recomienda seguir consumiendo anorexígenos incluso después de haber bajado de peso hasta por lo menos seis meses. El problema es que muchos pueden perder su eficacia, el organismo se empieza a acostumbrar a los efectos, y la gente se decepciona. Deciden aumentar las dosis por su cuenta.

Hay algunos que son derivados de la anfetamina y otros que no. Hay que tener cuidado con los primeros porque se puede caer en una adicción, en una dependencia física y psíquica. La gente tiene que preguntar antes si es derivado de anfetamínico, porque si es así, hay riesgos. De hecho, todos los psicotrópicos tienen algún efecto colateral, son medicamentos que actúan a través del sistema nervioso central.