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relaciones tormentosasCiego a la mirada de la razón y sordo a los consejos de los demás. En ocasiones, las relaciones tormentosas o complicadas esconden el deseo de querer salvar al otro.

Cuando el amor nos hace daño

En ocasiones, el amor es ciego y sordo. Es ciego a la mirada de la razón, pero registra los impulsos sexuales inconscientes. Cuando nos hace daño, es que hemos buscado en el otro algo que se enlaza con nuestro lado patológico. En este caso, podemos desperdiciar muchas energías en una pelea continua con una pareja que nos boicotea, nos aplasta o nos intenta rebajar. Esas peleas ocultan conflictos internos que no hemos resuelto.

Cuando tenemos problemas de autoestima, podemos intentar castigarnos de múltiples maneras, una de ellas es buscar una pareja que tenga más dificultades que nosotras constituyendo de esta forma una relación tormentosa. Entonces, aparecen los impulsos protectores, que tan valorados están en la mujer, y así conseguimos sentirnos imprescindibles ante la necesidad que ese otro tiene de nosotras.

Relaciones tormentosas: Males del corazón

Tanto el hombre como la mujer son víctimas de impulsos inconscientes que les empujan a tener parejas que les hacen daño. Ella, porque necesita controlar a los hombres, aunque también se da el caso de la que necesita sentirse dominada por un hombre para compensar un desamparo infantil que marcó su historia emocional. Él, porque busca a alguien que le dé seguridad porque su vida se descontrola con facilidad. Esta seguridad le produce una atracción muy fuerte, pero está más asociada a una madre que le domine que a una mujer que le quiera.